lunes, 21 de octubre de 2013

Reality mexiquense

¿QUIEN GASTARÁ MÁS?

El pretexto para aplicar un impuesto extra a los refrescos y otros productos con determinado número de calorías, hablamos prácticamente de la llamada “comida chatarra”, es que el costo total de tratar enfermedades relacionadas con sobrepeso y obesidad es de 80 mil millones de pesos, el cual aumentará a 150 mil millones en 2017, según algunas estimaciones.
Solo que quienes analizaron esto no repararon en el hecho de que aunque el impuesto está encaminado a desincentivar el consumo de estas bebidas, como una medida de salud, su aplicación no reducirá la obesidad. Por el contrario impactará en 150 mil familias que viven de la industria azucarera, pues talvez por el precio haya menos consumo de refrescos pero al bajar las ventas podría haber un recorte importante de empleos.
Algo parecido puede pasar con empresas que producen alimentos y no sólo chatarra, pues hay productos de consumo alimenticio que tienen las calorías necesarias para tener que pagar el nuevo impuesto.
No se trata de satanizar a las empresas refresqueras o de bebidas azucaradas porque dan trabajo a los mexicanos, pero sí es indispensable promover el autocuidado de los mexicanos, dicen quienes justifican el impuesto pero seguramente habrá consecuencias.
Lo lamentable será cuando vean que la medida no se vea reflejada en los índices de obesidad. México ocupa el primer lugar mundial en consumo de bebidas endulzadas, pues se estima que un mexicano bebe 163.3 litros en promedio por año. luisayalaramos@yahoo.com.mx

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