miércoles, 3 de octubre de 2018

Confirma Orfis daño patrimonial por 56 mdp tan sólo en el 2017 durante el gobierno de Manuel Rosendo Pelayo

Por: Ricardo Bravo

San Andrés Tuxtla, Ver.- Mientras que Manuel Rosendo Pelayo, ex alcalde de ésta ciudad se pasea en lujosas camionetas en las principales ciudades del estado y del país, y como burla a los sanandrescanos, hace lo mismo en pleno centro de la ciudad, donde aún acompañado de “guasruras” y ex colaboradores, se mete a lujosos restaurantes a despilfarrar el “billete” que presuntamente robó de las arcas del municipio,  el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS), detectó una serie de  irregularidades correspondientes al año 2017 durante el gobierno del pillo en mención,  Manuel Rosendo Pelayo.
En el Informe de Resultados de la Cuenta Pública 2017 que fue remitido el pasado lunes  al Congreso del Estado, se reporta la detección de anomalías en el uso de recursos públicos por la cantidad de 56 millones 397 mil 250 pesos con 80 centavos.
Algunas de las observaciones de carácter financiero hechas por el ORFIS, destacan que existen pasivos en recursos fiscales y participaciones federales, entre las cuales destacan pago a proveedores, retención de impuestos sobre la renta de salarios, no aplicación de recursos para mejoramiento de vivienda, obras pública inconclusa, o concluida pero mal ejecutada o no ejecutada, entre otras.
Manuel Rosendo Pelayo, suma de nuevo a su ya larga lista de desvíos y anomalías generadas durante su mandato, donde ya ha sido llamado a cuentas, pero mediante la promoción de amparos ha logrado librar la acción de la justicia.
Al parecer hoy si va en serio, los días de éste probable delincuente de “cuello blanco”, están contados y seguramente antes de que Duarte de Ochoa (su maestro en materia de delincuencia) salga del penal,  le hará compañía, pudiera ser un acuerdo, para que ex alcaldes lleguen al paredón, y vea la sociedad que si se aplica la justicia, me hace recordar al caso del ex alcalde de Saltabarranca Adán Sosa Zamorano, quien al inicio de la administración de Javier Duarte, fue el “sacrificado” y lo refundieron en la cárcel por más de dos años con tres meses. A diferencia de que el pobre ex munícipe, no tenía ni en qué caerce muerto, en comparación con “chendo mentiras ó chendo el bandido”, como hoy lo llaman, que si algo le sobra es dinero y lo presume en los bares con sus amigos, a quienes les invita lo que gusten y por si fuera poco, grita a los cuatro vientos que el “gober, se la pela”, que ya hizo acuerdos con los “morenistas” y que no pasa nada, que él va a seguir disfrutando de la vida. 

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