miércoles, 18 de septiembre de 2013

Total rechazo al impuesto de bebidas saborizadas: Carlos Blackaller Ayala y Daniel Pérez Valdez

Alejandro Narváez
Tres Valles, Veracruz.- Las uniones Cañeras, CNC, CNPR, La Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera, la Industria Refresquera Mexicana y la ANPEC, la Cadena Productiva de la Caña de Azúcar, ingenios, proveedores refresqueros y pequeños comerciantes, han enviado un boletín de Prensa a todos los medios de comunicación y al pueblo en general, para  demostrar y expresar su total rechazo, a lo que es el nuevo impuesto propuesto para etiquetar a las bebidas saborizadas por azucares añadidos, por parte del Gobierno Federal y los legisladores federales.
A ello, se han sumado el Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera y Similares de la República Mexicana, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Embotelladora adherida a la CTM, la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas y la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes Plutarco Elías Calles.
Quienes juntos han expuesto, que el impuesto a bebidas saborizadas por azucares añadidos, contradice los objetivos de la política fiscal, propuestos por el Presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto, al afectar desproporcionadamente la capacidad adquisitiva de los que menos ganan y da incentivos a la informalidad, impactando de frente a una amplia e importante cadena   productiva, que da inicio o tiene sus bases en el campo mexicano, con los productores o cultivadores de la Caña de Azúcar, los ganaderos, los agricultores en general de diferentes especies y culmina con los pequeños comercios en las diferentes partes de la república mexicana, dando solo opciones de venta a los grandes consorcios y sobre todo a los extranjeros.
Este impuesto, será pagado directamente por los consumidores y ello, generará el alza del precio de los refrescos y bebidas saborizadas en un 15 o 20 por ciento, dañando aun más y en mayor proporción el poder adquisitivo de la clase trabajadora y de las familias de clase muy vulnerable, lo que ocasionará que la economía familiar de los mexicanos que tienen escasos recursos se deteriore.
Pues según las dependencias como el INEGI, las familias donde no existe agua potable y donde las familias son de escasos recursos, existe un índice mayor de adquisición de los refrescos y las bebidas saborizadas, por ser más seguro para su salud según ellos mismos, por ser una forma inofensiva para su hidratación, adquiriendo empaques familiares y los cuales hoy en día llevarán mayores impuestos en su adquisición.
El consumo de bebidas endulzadas o cualquier alimento, hasta el momento no existe prueba de que sea realmente causante de la obesidad si es consumido responsablemente,  pero tampoco existe ninguna prueba a nivel de salud internacional, de que un impuesto sea la medida para prevenir ese tipo de mal, pero si provocará la compra de productos de dudosa calidad sanitaria y de contrabando.
Lo que sí es cierto, es que cientos o miles de negocios cerrarán sus puertas y con ello habrá desempleo, afectando enormemente el sector cañero en lo que se refiere a la incrementación de la crisis en el campo, frenando realmente el crecimiento económico del país, pues de por si existe una gran afectación en el campo y en los pequeños comercios, pues más aun será con la aplicación de este impuesto.
Además de que es un impuesto adicional al refresco y a las bebidas endulzadas y saborizadas, pues de hecho ya pagan un 16 por ciento de Impuesto al Valor Agregado (IVA), un impuesto discriminatorio, que lo único que hará, es impactar negativamente la cadena productiva desde el campo, hasta la industria de la transformación de la caña de azúcar en endulzante, afectando a algo así como 3.5 millones de mexicanos que estarán en riesgo de perder su empleo y con ello disminuir o perder su poder económico de por sí muy vulnerable,
 La Cadena Productiva de la Caña de Azúcar, ingenios, proveedores refresqueros y pequeños comerciantes, así como detallistas, generan algo así como quinientos cuarenta mil empleos directos y más de tres millones indirectos, con un producto económico de los 350 mil millones de pesos, equivalente al 2.3 por ciento del Producto Interno Bruto del país, representando esta cadena productiva, alrededor de 60 mil trescientos cincuenta millones de pesos y el 4.1 por ciento de los ingresos tributarios al país.

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