MOVIMIENTO CIUDADANO EN NEZAHUALCÓYOTL: RECICLAJE POLÍTICO Y PODER FAMILIAR
En Ciudad Nezahualcóyotl, Movimiento Ciudadano (MC) dista mucho de representar una fuerza política emergente o ciudadana en el sentido estricto del discurso que promueve a nivel nacional. En los hechos, el partido Naranja en Neza se ha convertido en un espacio de reacomodo para cuadros provenientes, principalmente, del viejo PRD y del PRI, es decir, de las mismas estructuras que durante décadas dominaron la vida política local.
El principal referente de MC en el municipio es Juan Zepeda, un político con una larga trayectoria en cargos públicos: ha sido síndico, diputado local, presidente municipal y senador, casi siempre bajo las siglas del PRD. Su salto a Movimiento Ciudadano no implicó una ruptura con el pasado, sino una continuidad personal y de grupo, ahora bajo un nuevo color partidista.
Incluso su llegada a la presidencia municipal de Nezahualcóyotl, cuando fue candidato del PRD, es recordada no tanto como una victoria contundente en las urnas, sino como el resultado de una negociación política gestada en las oficinas de Bucareli. Este antecedente alimenta la percepción de que, más allá del discurso democrático, el poder local se ha construido históricamente mediante acuerdos cupulares.
Hoy, MC cuenta en Neza con tres diputaciones locales: Juan Zepeda, su hermano Martín Zepeda y Juana Bonilla. Esta configuración refuerza la idea de que el partido funciona más como un proyecto de grupo —e incluso familiar— que como una plataforma abierta de representación ciudadana. Para muchos observadores, la política se ha convertido en una forma de empleo permanente: vivir del presupuesto público o del dinero del pueblo, cambiando de siglas cuando el ciclo electoral lo exige.
En este contexto, Juan Zepeda ya se perfila como suspirante a la candidatura al gobierno del Estado de México por Movimiento Ciudadano. Sin embargo, su aspiración enfrenta un problema central: resulta difícil vender una narrativa de “alternativa” cuando el liderazgo local encarna precisamente a la clase política que dice combatir.
A ello se suman comentarios recurrentes en el ámbito político local sobre su estilo de vida —como la presunta propiedad de un rancho en Ayapango o su residencia en zonas de alto nivel económico—, así como rumores sobre vínculos personales con figuras de Morena en el gobierno municipal. Más allá de su veracidad, estos señalamientos reflejan una percepción ciudadana de distancia entre los dirigentes y la realidad cotidiana de Nezahualcóyotl.
En suma, Movimiento Ciudadano en Neza parece menos un proyecto de renovación política y más una reconfiguración del viejo poder perredista bajo un nuevo emblema. El reto para MC no es solo crecer electoralmente, sino demostrar que no es, en los hechos, una franquicia del pasado que encontró refugio en el color naranja.



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