En La Mira Nahle, Javier Herrera y Cisneros: la guerra por la Cuenca
Javier Herrera Borunda apareció en la Cuenca del Papaloapan y dejó su ruta para el 2027, quiere la diputación federal por la tierra donde están sembradas las raíces del viejo fidelismo.
El junior de Fidel Herrera Beltrán no aterrizó únicamente para dejarse ver. Llegó para recordarle a todos que el Partido Verde en Veracruz sigue teniendo dueño, estructura, operación y proyecto político propio.
Porque aunque muchos ya lo colocan en la conversación rumbo a la gubernatura del 2030, quienes conocen de verdad el tablero entienden que Javier Herrera está jugando una partida mucho más larga y mucho más fría. Su apuesta no sería desgastarse antes de tiempo por Palacio de Gobierno, sino replicar la vieja escuela fidelista: primero la diputación federal por Cosamaloapan, después el Senado en 2030 y, solo entonces, llegar fortalecido y vigente a la gran disputa del 2036.
Por eso el Verde comenzó a moverse en municipios donde antes apenas respiraba. Por eso la fundación que encabeza su hermana intensificó recorridos permanentes en los municipios. Y por eso también el partido lanzó una ofensiva nacional de espectaculares, camiones y propaganda: fortalecer la marca, mantener músculo propio y, de paso, dejar claro que el Verde quiere crecer lo suficiente para no depender completamente de Morena si algún día la alianza se fractura.
En medio de estos movimientos Javier se reunió con Rocío Nahle. Una reunión de cortesía política, porque Javier Herrera no necesita permiso ni visto bueno de Nahle par construir su proyecto: tiene partido, relaciones nacionales y respaldo suficiente dentro de la estructura verde. Pero Nahle sí tiene intereses en la región: cerrarle el paso y seguir hundiendo a Eric Cisneros Burgos.
Ahí es donde la Cuenca empieza a calentarse, porque casi al mismo tiempo, Eric Cisneros reapareció en Cosamaloapan y sostuvo reuniones discretas en un café con algunos operadores y viejos conocidos. No fueron multitudes ni demostraciones espectaculares de fuerza; para la dimensión política que llegó a tener, pero bastaron para mandar una señal. A quien se cruzaba le repetía la misma frase: “quien respira, aspira”.
Y sí, vaya que aspira. Las apariciones cada vez más frecuentes de Cisneros dejan ver que busca regresar a la boleta en 2027, ya sea por una diputación local o federal.
El problema es que enfrente tiene a Rocío Nahle, decidida a impedir que vuelva a convertirse en un factor de poder dentro de Morena. Nahle ya lo desplazó del gobierno, lo borró del círculo cercano y lo mantiene políticamente congelado. Pero no puede quitarle algo clave: la militancia morenista y las redes políticas que construyó durante el sexenio de Cuitláhuac García.
Por eso Cisneros empezó a acercarse precisamente a muchos de los actores que hoy se sienten agraviados, relegados o pisoteados por el nuevo grupo gobernante de Nahle. Está construyendo desde el resentimiento político, un terreno que en Veracruz históricamente siempre termina produciendo alianzas peligrosas.
Y ahí aparece un gran dilema para Morena. Si Rocío Nahle termina cerrándole definitivamente la puerta a Eric Cisneros, podría empujarlo a buscar oxígeno en otra fuerza política. Y entonces la disputa en Cosamaloapan podría convertirse en algo mucho más complejo: un choque entre Javier Herrera, blindado por el Verde y por acuerdos nacionales, contra un Cisneros dispuesto a sobrevivir políticamente aunque tenga que cambiar de camiseta.
Lo que empieza a verse en la Cuenca del Papaloapan no es solamente una disputa electoral adelantada. Es el choque de dos proyectos, dos egos y dos maneras de entender el poder.
De un lado, Javier Herrera construyendo con paciencia una ruta de largo aliento, disciplinado, operando territorio y acumulando acuerdos. Del otro, Eric Cisneros apostándolo todo para regresar del exilio político después de convertirse en uno de los hombres más vetados del nuevo régimen morenista en Veracruz.



0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal