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martes, 12 de mayo de 2026

Motociclistas del oriente del Edomexenfrentan baches, lluvia y calles oscuras para llegar al trabajo

 En municipios como Los Reyes La Paz, Chicoloapan, Chimalhuacán e Ixtapaluca, usar motocicleta se ha convertido en una necesidad para miles de repartidores, empleados y vecinos. Pero recorrer estas vialidades también significa esquivar baches, circular entre calles sin alumbrado y enfrentar tramos donde la señalización prácticamente desaparece cuando llueve.


En el oriente del Estado de México, conducir una motocicleta no sólo representa una forma de ahorrar tiempo entre el tráfico. Para repartidores, trabajadores y vecinos que todos los días circulan por vialidades de Los Reyes La Paz, Chicoloapan, Chimalhuacán e Ixtapaluca, también significa aprender de memoria dónde están los baches, qué calles permanecen sin alumbrado y en qué tramos la señalización desaparece cuando cae la noche.

De acuerdo con los usuarios de este medio de transporte, el problema se agrava durante la temporada de lluvias. Los baches quedan cubiertos por el agua, las marcas viales dejan de ser visibles y, en algunos tramos con poca iluminación, los motociclistas deben reducir la velocidad o invadir carriles para evitar una caída.

Según explicó, los puntos más complicados son aquellos donde coinciden tráfico pesado, transporte público, topes sin pintar y falta de alumbrado.

“Cuando llueve ya no sabes si es charco o bache; si te confías, la moto se va de lado”, relató Brayan López, repartidor que diariamente circula entre Chimalhuacán y Chicoloapan.

La situación también afecta a quienes utilizan la motocicleta para trasladarse a sus centros de trabajo. Israel Zarco, vecina de Ixtapaluca, señaló que prefiere no salir de noche si no es necesario, debido a que en varios tramos la visibilidad es reducida y los automovilistas no siempre respetan la distancia con quienes circulan en dos ruedas.

“Uno va con cuidado, pero el peligro está en que no te vean, en que el bache te saque de balance o en que un coche te cierre porque no hay señalamiento claro”, comentó.

La motocicleta pasó de alternativa a herramienta de trabajo

En estos municipios del oriente mexiquense, la motocicleta se ha convertido en una opción indispensable para enfrentar traslados largos, transporte público saturado y altos costos de movilidad. Para muchos usuarios dejó de ser un lujo o un vehículo recreativo y pasó a ser una herramienta de trabajo.

Repartidores de comida, mensajeros, empleados de comercios, trabajadores de turnos nocturnos y personas que necesitan conectar con paraderos o estaciones de transporte público dependen de la moto para moverse entre colonias, avenidas principales y accesos carreteros.

Sin embargo, el crecimiento en el uso de motocicletas también ha evidenciado una deuda pendiente en materia de infraestructura: vialidades más seguras, mejor iluminación, bacheo constante y señalización visible para todos los usuarios de la vía.

Baches, oscuridad y lluvia, la combinación más peligrosa

Los motociclistas consultados coinciden en que el mayor riesgo no siempre está en la velocidad, sino en las condiciones del camino. Un bache que para un automóvil puede representar un daño en la suspensión, para un motociclista puede terminar en una caída, una lesión o incluso un accidente fatal.

En avenidas con tráfico intenso, esquivar un hoyo también implica un riesgo adicional. Aunque las motocicletas ocupan menos espacio, quedan más expuestas cuando deben cambiar de trayectoria de manera repentina.

“Hay veces que el bache lo ves hasta que ya lo tienes encima. Si frenas fuerte, te pueden pegar; si lo esquivas, te avientas al otro carril”, señaló Rubén García, motociclista que trabaja como mensajero.

La falta de iluminación agrava el problema. En zonas con lámparas apagadas o tramos completamente oscuros, los motociclistas dependen únicamente de la luz de su unidad y de la prudencia de otros conductores. Si además hay lluvia, reflejos sobre el pavimento o basura acumulada, el riesgo aumenta considerablemente.

Seguridad vial, una tarea pendiente

La Secretaría de Movilidad del Estado de México ha impulsado acciones de capacitación y el uso de casco certificado.

Asimismo, la normatividad estatal establece obligaciones como portar casco y contar con documentación vigente.

No obstante, para los usuarios de motocicleta, la seguridad vial no puede recaer únicamente en el conductor. También es necesario que las vialidades se mantengan en condiciones adecuadas, que los municipios atiendan los reportes de baches, refuercen el alumbrado público y garanticen señalización visible, especialmente en avenidas con alta circulación.

“El problema no es sólo de cultura vial, también es de infraestructura. Claro que uno debe usar casco y manejar bien, pero también necesitamos calles donde no tengas que ir adivinando por dónde pasar”, afirmó Brayan López.

Una realidad cotidiana en el oriente mexiquense

En municipios como Los Reyes La Paz, Chicoloapan, Chimalhuacán e Ixtapaluca, la motocicleta ya forma parte del paisaje cotidiano.

Se utiliza para repartir comida, trasladarse al trabajo, realizar encargos, conectar con el transporte público o evitar trayectos que, en automóvil, pueden duplicarse por el tráfico.

La paradoja es que, mientras más personas dependen de este medio de transporte, más evidente se vuelve la vulnerabilidad de quienes circulan sobre dos ruedas.

Para los motociclistas del oriente del Estado de México, el llamado es claro: no basta con exigir casco y documentos en regla.

También se requieren calles iluminadas, baches reparados y vialidades diseñadas para proteger a quienes, todos los días, se juegan el equilibrio entre el trabajo, la necesidad y el riesgo.

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