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lunes, 22 de junio de 2026

Por primera vez, exhiben pelota de hule con más de 3,600 años de antigüedad, proveniente de Veracruz

 Por primera vez, una pelota mesoamericana, con antigüedad de más de 3,600 años, se muestra al público en la exposición Hule ritual: pelotas milenarias, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, en el Estado de México.

Para la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, este montaje “reconoce la persistencia de una memoria que da sentido y testimonio de las raíces que sostienen nuestra identidad colectiva. Exhibir una pelota de hule con más de 3,000 años de antigüedad, nos permite comprender la relevancia de nuestro patrimonio vivo y nos convoca a asumir, desde la acción pública, la responsabilidad de proteger, investigar y socializar nuestro legado cultural”.

La instalación, que permanecerá hasta agosto de 2026, es organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), en colaboración con el Centro INAH Veracruz, con el fin de rememorar el hallazgo de 14 pelotas, recuperadas entre 1988 y 1996, en el sitio arqueológico de El Manatí, las cuales formaron parte de una ofrenda y datan de entre 1700 y 1500 a.C.

“En el marco del Mundial Social, es pertinente llegar a un público más amplio y hablar de estas piezas, ofreciendo su contexto sin establecer comparaciones con el balompié moderno, pero sí abordar la relación que tuvieron estos objetos con el juego de pelota en Mesoamérica”, dijo la titular de la CNCPC, Thalía Velasco Castelán.

Hule ritual. Pelotas milenarias exhibe una pelota original y dos réplicas: una, hecha a partir del registro y levantamiento 3D realizado por los arquitectos adscritos a la CNCPC, Gilberto García y Celedonio Rodríguez; y otra, por el artesano Enrique López, bajo un proceso tecnológico que, se infiere, pudo usarse en Mesoamérica. Como recurso museográfico, se incluye una pelota táctil para que el público la manipule, detalló la curadora de la exposición, Laura Irene González Gómez.

Instalada en el Museo de la Grandeza Teotihuacana y dividida en tres núcleos (espacio natural, cultural y conservación de las pelotas), la muestra destaca la relevancia del hallazgo arqueológico, a través de 10 cédulas y una línea del tiempo. La primera parte introduce al entorno natural y el paisaje ritual de El Manatí, caracterizado por sus pantanos y ríos de agua dulce; la segunda, aborda la tecnología ancestral y la importancia del hule en Mesoamérica, no solo para elaborar pelotas, sino como tributo, moneda de cambio y para la creación de diversos objetos.

La tercera sección muestra los procesos de conservación y reproducción de las pelotas, así como la labor de rescate realizada por la CNCPC y el Centro INAH Veracruz, la cual incluyó el registro en 3D y la reproducción artesanal. “Queremos comunicarle a la gente el contexto en el que se encontraron las pelotas, y también explicar las condiciones que permitieron la preservación de un material orgánico por tantos años”, comentó Velasco Castelán.

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