Bamba Política

viernes, 14 de agosto de 2026

¿Y SI EL AGUA HABLARA? USUARIOS CUESTIONAN LAS ALBERCAS DEL IMCUFIDEN NAUCALPAN

 Dicen que nadar es un ejercicio completo… pero, según usuarios de las albercas del IMCUFIDEN Naucalpan, parece que ahora también hay que desarrollar otra habilidad: nadar a ciegas y confiar en que nada salga mal.

Porque si el agua está tan turbia que prácticamente no se alcanza a distinguir el fondo, surge una pregunta bastante sencilla:

¿Estamos en una alberca o en una prueba sorpresa de supervivencia?

Usuarios aseguran que las condiciones del agua son preocupantes y que la visibilidad es prácticamente nula. Incluso se reportó que una joven habría golpeado contra uno de los muros porque no logró distinguirlo dentro de la piscina.

Y aquí viene otra pregunta:

¿Cuánto vale la seguridad de una persona? ¿Cuánto cuesta prevenir un accidente? ¿Y por qué habría que esperar a que alguien resulte lesionado para tomar cartas en el asunto?

Las inconformidades tampoco se quedan en el agua.

Cambios constantes de instructores, clases repetitivas y, según los testimonios, personal que no siempre estaría suficientemente capacitado para brindar las sesiones.

¿Entonces qué sigue?

¿Hoy instructor, mañana instructor diferente y pasado mañana… a ver quién toca?

Los usuarios pagan por un servicio y esperan algo más que simplemente “ir a mojarse un rato”. Esperan aprendizaje, atención, seguridad y resultados.

Porque si las clases siempre son las mismas, quizá la pregunta no sea “¿qué aprendieron hoy?”, sino:

¿qué van a aprender mañana que no hayan aprendido ayer?

También hay señalamientos sobre la atención administrativa y la manera en que algunas inconformidades son recibidas.

Y aquí el sarcasmo prácticamente se escribe solo:

¿Para qué sirve un buzón de quejas si la respuesta siempre es “ponga su queja”?

Los usuarios aseguran que ya han señalado algunas de estas situaciones y que, pese a ello, las respuestas no han sido suficientes.

Incluso se menciona el caso de una persona que se sintió mal y acudió con la persona que identifica como enfermera, pero asegura que recibió como respuesta: “no sé qué hacer”.

Una respuesta que deja otra pregunta en el aire:

¿Y entonces quién sí sabe qué hacer cuando un usuario necesita ayuda?

La intención de esta denuncia no es atacar por atacar. Es poner sobre la mesa algo que debería ser prioridad en cualquier espacio deportivo: la seguridad y el bienestar de las personas.

Porque detrás de cada niño que entra a una alberca hay una familia que confía.

Detrás de cada adulto que paga una clase hay un esfuerzo.

Y detrás de cada queja hay alguien que, antes de levantar la voz, probablemente ya intentó ser escuchado.

Así que quizá sea momento de cambiar una dinámica:

menos “dé vueltas”, menos “ya se verá” y más soluciones.

Porque una alberca limpia no debería ser un lujo.

Un instructor capacitado no debería ser una exigencia extraordinaria.

Y que una persona pueda ver por dónde está nadando… definitivamente no debería ser cuestión de suerte.

Las autoridades competentes tendrán la última palabra y deberán determinar, mediante las inspecciones y estudios correspondientes, si existen irregularidades y qué medidas deben tomarse.

Mientras tanto, queda una última pregunta para quienes tienen la responsabilidad de administrar estos espacios:

¿Van a esperar a que ocurra algo serio para empezar a escuchar… o van a escuchar antes de que ocurra?

Quintaesencia Informativo Mexiquense

La ciudadanía ya puso el tema sobre la mesa. Ahora toca a las autoridades responder.

Claudia Sheinbaum Pardo

Delfina Gómez Álvarez

Ciudad Naucalpan / Gobierno Municipal 2025-2027.

Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte

Rommel Pacheco

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