lunes, 28 de enero de 2013

Brasil Acosta defiende gastos institucionales y recrimina alzas en autopistas de cuota

Mario Arvizu

“Trabajamos para que baje de precio el peaje, pues el 50% de los texcocanos usa la Peñón- Texcoco” para ir a sus trabajos en el DF y ven agraviada su economía”.

Texcoco, Méx.- En los días que corren, el recurrente aumento de servicios varios por la impune decisión del alza en el costo en las autopistas del oriente mexiquense es cuestión de finanzas, ciertamente, aunque los modos de su proyección y consecuente justificación sirven para reproducir singulares estilos de hacer política a costa de quienes menos tienen.
Son gastos, inversiones necesarias de previsibles resonancias que, al menos, para el diputado Brasil Acosta Peña le funcionan para estar en el medio de la plaza pública. Y no obstante, en su modo de decir y sintonizar sus señalamientos hay una certeza: la credibilidad de sus apuntes tienen la solvencia de un semáforo.
“Hoy tuvimos conferencia de prensa, y hablamos del asunto del aumento en la caseta-Peñón-Texcoco, trabajamos para que baje de precio el peaje, pues el 50% de los texcocanos usa esta carretera para ir a sus trabajos en el DF y ven agraviada su economía. Es importante lograr una solución que beneficie a los texcocanos”.
Eso señaló el diputado Brasil Acosta en su cuenta de Facebook durante la tarde del 28 de enero del año en curso.
Asimismo, compartió una entrevista que “El Heraldo de Toluca”  le hizo. Justifica las crecientes peticiones del Movimiento Antorchista.
En dicha conversación el legislador apuntó que “la burocracia en México hace que se genere un gasto corriente muy alto”. Este apunte es en el contexto del endeudamiento atroz en que están no pocos estados de la República y municipios que les acompañan.
En la citada conferencia de prensa, manifestó que “debido al aumento excesivo de 9 pesos en el peaje de la autopista Peñón-Texcoco está buscando un punto de acuerdo entre el gobierno estatal y la empresa concesionaria del servicio para que se elimine el aumento del 31 por ciento “ya que afecta directamente la economía familiar de miles de texcocanos y vecinos de la región de manera significativa”.
El legislador aludió que “la gente que va a trabajar al Distrito Federal tiene un desembolso mensual muy grande y el uso de la autopista no es un bien de lujo, sino es un bien necesario” y aclaró: “no me puedo oponer a las leyes del mercado, pero que esa ganancia no sean a costa de las necesidades de la población”.
También indicó: “en México tenemos los salarios más bajos del mundo, es un golpe fuerte” y detalló que al día viajan por lo menos 3 mil 825 vehículos, aparte los tractocamiones, siendo  así una de las “carreteras más caras del país”.
Dijo: “por cada kilómetro de autopista se invierten 7 millones de pesos” y para la concesionaria por lo menos en 20 años recupera la inversión, situación en la que apenas está logrando su objetivo comercial respecto a las malas condiciones en la que se encuentra y el costo es elevado en comparación con los 20 kilómetros que se recorren.
Sin embargo, cabe destacar que en la víspera de estas declaraciones, Brasil Acosta comentó en otra entrevista (ligeramente desangelada por el reducido número de periodistas y el poco tiempo que concedió el legislador) que en la cuestión de repercusión de gastos por la compra de una nueva aeronave de uso presidencial “se trata de una comprar que ya había concertado la anterior administración”.
Es decir, la compra del nuevo avión presidencial es asunto heredado y de tal modo hay que cubrir la inversión, aun cuando ha representado un gasto oneroso: 370 millones de dólares, un poco más de 6 mil mdp.

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