viernes, 26 de diciembre de 2014

Salario mínimo, una injusticia

Estado de México.- Luego de pedir que el Niño Dios traiga paz y alegría a los corazones de México, el obispo de Toluca, monseñor Francisco Javier Chavolla Ramos, aseguró que el salario es legal, injusto y está a merced de los políticos, quienes buscan que el pueblo siga dependiendo de la dádiva a cambio del voto.
Previo a la misa de Navidad, celebrada en la Catedral de Toluca, la autoridad eclesiástica aseguró que el salario mínimo está inmerso en una situación muy de política. "Quieren que el pueblo siga dependiendo de los políticos, quieren que siga dependiendo del voto, de la ayuda y, a la mera hora de los votos, se hacen los generosos, pero no justos", declaró.
De tal suerte, sostuvo, que el salario mínimo debe provocarse en la justicia, no en la dádiva, "hay un salario legal es cierto, es decir, lo que marca la ley, pero no todo lo que marca la ley es justo", puntualizó.
Ante lo anterior, subrayó el pastor de la diócesis de Toluca, es necesario que los políticos consideren el salario mínimo, "México necesita un salario justo y no legal", finiquitó.
Del mismo modo, aprovechó para desear a la feligresía católica una feliz Navidad. "Ojalá que el Niño Jesús traiga paz y alegría a sus corazones, esa paz tan deseada en México, aunque también debemos recordar que la paz es una responsabilidad y, por lo mismo, las familias deben colaborar".
Desde los corazones de los hombres y desde los hogares se debe promover esta paz, que es comunión, armonía y reconciliación, pues la paz es producto de una justicia, de la equidad y el orden, manifestó.
En tanto, en la homilía, pidió a los feligreses que sean como esos pastores, sencillos y humildes, "los ricos viven hundidos en su riqueza, entretenidos con su riqueza, al igual que el mundo sigue metido en sus intereses, su deseo de poder, pero el que es como los pastores recibirá, como la miel en su corazón, la noticia del Salvador", recalcó Monseñor Chavolla Ramos.
Finalmente, mencionó: "Cada hombre y cada mujer que reconoce su pobreza, lo primero que va a encontrar en su corazón son la bondad y la paz, el orden y la justicia. No temas, el mundo vive engañado, pero el que reconoce a Dios reconoce su grandeza y dignidad".

El Sol de Toluca

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