martes, 25 de agosto de 2015

La lucha de Ecatepec es por un mejor reparto de la riqueza social

Jesús Tolentino Román
 
Ecatepec, Edomex.- En cualquier encuesta que se realice al pueblo mexicano acerca de lo que más lo irrita y rechaza de los políticos que ejercen el poder, sin falta, encontraremos que la respuesta más común será que “prometen pero no cumplen”. Hay quienes dan otras respuestas, por ejemplo, que son corruptos, que favorecen a sus amigos y familiares, que son engreídos e indiferentes, etc., sin embargo, insisto, el cuestionamiento más frecuente contra los empoderados del país, consiste en reclamarles su demagogia, su falsedad, su actitud calculadamente cínica de prometer a manos llenas sobre todo cuando esos políticos andan en campaña pidiendo el voto de la gente y, después, cuando ya están sentados en la silla que ambicionaban, simplemente no cumplen lo ofrecido, a veces, hasta hacen alarde de amnesia, de que ya no recuerdan “a qué se comprometieron” y, en el peor de los casos, esos señores se hacen los que ya no conocen a sus antiguos apoyadores, hoy peticionarios, les dan con la puerta en las narices y hasta les avientan a la policía para que los pedigüeños dejen de molestar.
Un ejemplo clásico de este tipo de políticos lo tenemos en el municipio de Ecatepec que “dirigía” el ex alcalde Pablo Bedolla López, hoy flamante diputado federal. La historia es la misma: cuando Pablo Bedolla andaba en campaña en el año 2012 y pretendía tan importante cargo, pidió el apoyo, entre otros, del Movimiento Antorchista; acudió a las comunidades y en un evento masivo estableció, incluso, compromisos firmados ante notario público, en el sentido de que atendería las demandas más urgentes y sentidas de los miles de antorchistas ahí reunidos.
Las peticiones, como siempre, son de las más elementales: la construcción de tres escuelas preparatorias en las colonias Tepetzingo, La Laguna y Luis Donaldo Colosio, donde estudian más de mil alumnos en aulas de madera y cartón, con sanitarios provisionales y sin aulas de cómputo, una verdadera vergüenza para “políticos” como Bedolla, quien se llenó la boca ofreciendo mejorar la educación en estas instituciones oficiales que llevan seis años funcionando en tan precarias condiciones materiales. Es particularmente escandaloso, también, que en la zona conocida como La Laguna, donde habitan más de cinco mil familias (o sea, 25 mil gentes, una pequeña ciudad), que no se dote ni de agua potable ni drenaje a este bolsón de pobreza que lleva casi 18 años en tan lamentables condiciones hidrosanitarias, expuestas permanentemente a todo tipo de enfermedades derivadas de la aguda insalubridad: los males estomacales, respiratorios, de la vista y de la piel, son el pan de cada día en La Laguna, pues a ello se añade el fecalismo al aire libre de los animales callejeros. Pero esto no es todo. También faltan obras de electrificación, de pavimentación, puentes vehiculares y peatonales, centros de salud en diversas comunidades y, muy particularmente, existe una gran inseguridad en Ecatepec, que todos los días hace aparecer a este municipio en los medios informativos estatales y nacionales, como la localidad donde más delitos de todo tipo se cometen, sin que el alcalde haga nada por disminuir los robos, los secuestros, los homicidios y las violaciones.

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