jueves, 12 de mayo de 2016

Crónica del despliegue de Enrique Capitaine a Veracruz

Veracruz, Ver.- Por la escalerilla del Lear jet Tajín, propiedad del Gobierno del Estado –comprado durante el régimen de Fidel Herrera Beltrán, “negro” de envidia porque Miguel Alemán Velasco tenía su avión particular, un Falcon de origen francés considerado, en su momento, el mejor jet ejecutivo que tenía un mexicano de su nivel como empresario-, desciende Enrique Capitaine Marín, esposado de manos, vestido con camisa color rosa, pantalón de mezclilla y zapatos negros, de piel.
Sale primero un hombre de mediana edad, en traje negro y corbata roja o vino, luego Capitaine Marín, y atrás de él otro elemento con informe de la Policía Ministerial o de la Fiscalía General del Estado.
A ambos lados de la portezuela del avión, hay 5 agentes de la Policía Ministerial uniformados, embozados, y con rifles de asalto AR.-15 en posición de utilizar ante cualquier emergencia; se le custodia al detenido como si se tratara de un peligroso delincuente, aunque se asegura que es “para resguardar su integridad física” ¿de quién?, pregunta alguien que está por allí, en el interior del hangar de gobierno, a un costado de la terminal comercial del aeropuerto internacional “Heriberto Jara Corona” del puerto de Veracruz.
Se le lleva a una oficina donde alguien le pregunta su nombre, edad, y otros detalles, y se le ordena que pose frente a un panel con el logotipo de la FGE, colocado allí exprofeso para tomarle las primeras fotografías que hagan constar que está detenido.
Sigue custodiado por cuatro agentes, embozados, con uniforme oscuro, chaleco antibalas, los AR.-15 listos para accionar, si fuera necesario. ¿Por qué ese despliegue si sólo se trata de “un muchacho” como muchos otros, según se dijo durante semanas entre su familia, sus amistades y conocidos en el puerto de Veracruz donde vive? “Es un tipo peligroso”, comenta alguien.
“Hay evidencias de su carácter agresivo y violento” y así lo han recordado en Woodlands Montgomery County, Texas, Estados Unidos, donde fue estudiante de la College Park High School, él y su hermano gemelo, hasta que en esa localidad de poco más de 90 mil habitantes se hizo non grato, como lo consigna el portal web, Woodlands Monocle, que el pasado 5 de abril le dedicó un artículo con encabezado “You can run, but you can’t hide here, Enrique Capitaine Marin” (puedes correr, pero no puedes esconderte aquí, Enrique Capitaine Marín), donde textualmente cita que “El hecho de nacer en una familia influyente políticamente tiene sus beneficios: buenos carros, el acceso a una buena educación, y por supuesto, la capacidad de huir de sus crímenes en un momento sin previo aviso. Eso es lo que el exestudiante de College Park School, Enrique Capitaine Marín logró hacer durante su estancia en el estado de Veracruz, México”, y más adelante, al confirmar que se hallaba en esa localidad texana, huyendo de la justicia de su país, el portal advertía: “¿Por qué esta preocupación de nuestra comunidad? CBS News confirma que Enrique Capitaine Marín y su padre (exalcalde de Nautla, Veracruz) han huido “a Houston" para librarse de la condena. Lo que no está claro es si Enrique Capitaine Marín va a regresar a su casa en The Woodlands para ocultarse mientras planifican su próximo movimiento. Sin embargo, según fuentes locales, padre e hijo están aquí en The Woodlands, y es nuestro deber de informar sobre estas demandas para impedir que continúe su comportamiento destructivo y peligroso”. Al parecer, presionado por ello, Capitaine Marín salió de The Woodlands, supuestamente hacia España, pero allí fue captado y se emitió una alerta de la Interpol para su búsqueda y captura, y en algún momento reapareció en Torreón, Coahuila, donde fue detenido la tarde del miércoles para ser trasladado a Veracruz. Atrás han quedado las indefiniciones e indecisiones de la Fiscalía General, el influyentismo para impedir su detención y la de sus cómplices en la violación de una joven menor de edad cuando ocurrió ello, hace casi año y medio. El Gobierno Estatal ha actuado, no por voluntad propia, sino presionado desde el altiplano, conscientes ya de que todos estos hechos, y muchos más, están haciendo mucho daño a la campaña del candidato a gobernador, a tal grado que los focos rojos están encendidos desde hace días, ante el pánico de que el viejo sistema priista pierda, por primera vez, uno de sus bastiones tradicionales, lo que en otra época decía con jactancia que era “la reserva electoral del priismo”. Falta ver qué más sigue en este capítulo, si caerán los otros “Porkys” o con esto se dará carpetazo al asunto.

Gobernantes

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