viernes, 17 de junio de 2016

Maestros de Chiapas buscan un estallido social en todo el país

Chiapas.- En Chiapas, las protestas magisteriales han acabado con enfrentamientos violentos con fuerzas de seguridad, quema de camiones, afectación a negocios y presiones a los hoteleros para que no den hospedaje a la Policía Federal. En esta entidad, los líderes magisteriales apuestan abiertamente a que esto sea el preludio de un estallido social.
Cobijados por organizaciones civiles radicalizadas, el conflicto de carácter nacional tiene un tinte particularmente local: entre quienes realizan las acciones violentas están integrantes de organizaciones campesinas que son presentados como padres de familia. Ellos son los que cierran las escuelas aún en funcionamiento y a muchos de ellos es a los que se les presenta la idea de que con la reforma educativa tendrán que pagar los libros de texto que hoy son gratuitos.
UNA REBELIÓN. El movimiento magisterial busca que en todo el país se dé un estallido social, señala el líder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el estado, Pedro Gómez Bamaca.
En entrevista con Crónica bajo un templete instalado frente al Palacio de Gobierno de Tuxtla Gutiérrez, después de encabezar un mitin, señala que a “la lucha” por la derogación de la reforma educativa “ya nada ni nadie la para”.
Asegura que aquí 100 cabildos de 122 municipios, apoyan a los maestros que, desde el 15 de mayo pasado, se mantienen en plantón frente a la sede del Ejecutivo chiapaneco y realizan manifestaciones casi a diario, respaldados por contingentes de presuntos padres de familia para enfrentarse a las fuerzas federales. Desde que empezó la protesta magisterial, que ya ajustó su primer mes, han llegado miles de elementos de la Policía Federal.
Los policías se enfrentan a un problema logístico: no tienen dónde alojarse, pues la CNTE ha presionado a los hoteleros para que no los reciban. A mediados de la semana pasada, en el municipio de Chiapa de Corzo, un hotel fue dañado por personas que buscaban desalojar a los uniformados. La amenaza, así, resulta efectiva.
En la recepción del hotel Palapa Palace, otra instalación víctima de ataques ante la sospecha de recibir federales, los empleados tienen la instrucción de decir que no hay cupo, aún incluso si quien se presenta va de civil. Los jóvenes de cabello corto que llegan con ropa deportiva y holgadas maletas son a quienes menos se desea presentes en el lugar ante las amenazas de la CNTE.
De las cuatro entidades desde donde la CNTE ha emprendido bloqueos y tomas de instalaciones (Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas), es en tierras chiapanecas donde la situación se ha salido más de control. Organizaciones civiles radicales se han unido a la protesta.
Gómez Bamaca se queja que la administración de Chiapas no ha querido instalar una mesa negociadora con el movimiento, ni porque 100 cabildos se han manifestado a favor de que el gobernador Manuel Velasco Coello intervenga en el asunto, aun cuando se trata de un asunto federal.
Rodeado por maestros jóvenes que cargan un radio en la cintura, el líder asegura que en Chiapas se están dando las condiciones para un estallido social en todo el país, por lo cual “no nos importa perder la vida ni nos importa que nos priven de la libertad”.
En Tuxtla Gutiérrez, además de los maestros que vienen de todo el estado y que ocupan todo el primer cuadro de la ciudad, acompañan a los contingentes de la CNTE delegaciones de Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Tabasco, que se unió la semana pasada a las protestas.
Gómez Bamaca aspira a que la lucha magisterial en suelo chiapaneco se convierta en una huelga nacional en la que no solo participará el magisterio, sino toda la clase trabajadora.
CONFLICTO SALE DE LA ESFERA MAGISTERIAL. Diversas organizaciones sociales se han unido a la protesta. Miembros de organizaciones campesinas de izquierda, a quienes se presenta como padres de familia; son una constante en las movilizaciones y enfrentamientos. Son ellos quienes han ido cerrando las escuelas en las que los maestros seguían dando clases.
Hasta la semana pasada solo se hacían cierres temporales de carreteras, pero a medio mes del conflicto se empezaron a ocupar plazas comerciales y a bloquear edificios de la Secretaría de Educación.

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