miércoles, 1 de abril de 2020

La guerra por Valle de Bravo

La actividad de sicarios en ese municipio ha sido denunciada por habitantes que los ubican en las inmediaciones de Avándaro, Cerro Gordo, Pinal del Marquesado y Colorines.

Estado de México.-  La presencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación en la Tierra Caliente del Estado de México, por la disputa de plazas a la Familia Michoacana, implica una región conformada por los municipios de Tejupilco, Luvianos, Otzoloapan, Sultepec, Colorines, Amatepec, Tlatlaya, San Simón, Donato Guerra y Santo Tomás, entre otros, así como el pueblo mágico de Valle de Bravo, el centro turístico más importante de la entidad.
La actividad de sicarios en ese municipio ha sido denunciada por habitantes que los ubican en las inmediaciones de Avándaro, Cerro Gordo, Pinal del Marquesado y Colorines, en donde la Familia Michoacana, liderada por Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, el Señor Pez y el Fresas, tenía algunas bases. Los sicarios de ese cártel dominaron la región, y lo hicieron tan bien que hasta una torre de radiotransmisiones instalaron, para espiar los movimientos de soldados, marinos y rivales que patrullaban la frontera mexiquense con Guerrero y Michoacán.
Esta semana, la captura de un vendedor de drogas en Valle de Bravo confirmaba una incursión de 20 sicarios del CJNG en busca de sus rivales, a los que no encontraron porque el grueso de esos paramilitares peleaba en Huetamo el frente michoacano de esa guerra. Sentado, vestido apenas con una camiseta blanca y pantalón de mezclilla, el dialer capturado, con el bosque de Avándaro de fondo, es interrogado por un miembro del CJNG.

– ¿Cuánto tiempo tienes en Valle de Bravo dedicándote a la venta del cristal?
– Tengo un año.
– ¿Quién te la surte?
– Un vato aquí en Temoaya, le dicen el Barbas.
– ¿Cómo es él?
– Es chaparro, gordo…
– ¿Moreno o güero?
– Moreno.
- ¿Cuántos años tiene el vato?
– Un aproximado de 35, 40- dice el vendedor de drogas, apenas con un hilo de voz. La cadena de oro que lleva a cuello brilla a veces porque el reflejo de alguna luz le pega en el cuello. Moreno, de barba de punta, el hombre capturado también lleva dos enormes cadenas doradas en las muñecas.
– ¿En qué circula el vato, en qué se la navega?
- En una Nissan gris, estaquitas.
- ¿Tiene algún otro vehículo?
– Lo he visto nada más en esa y en… un Jetta… azul.
– ¿Tiene gente armada el Barbas?
- Armada, no.
– ¿En qué zonas?
– Yo lo he topado en el centro de Temoaya y en las orillas.
Las orillas de Temoaya a las que se refiere el interrogado pertenecen a Toluca, la capital del Estado de México. Antes aliados, el CJNG y la FM, habían promovido el ascenso de Johnny Hurtado, el Señor Pez y lo consiguieron, porque después de la masacre de Tlatlaya, el Fish se convirtió en el capo más poderoso de la zona sur mexiquense, capaz de pelear los Guerreros Unidos palzas tan lejanas como Iguala o Taxco. Sin embargo, los pactos se rompieron y el CJNG terminó saliendo del sur del Edoméx, aunque sólo para asentarse en el valle de México. Hace un año, por lo menos cuatro ejecuciones en el valle de Toluca, así como narco-mantas y videos de patrullas de los de Jalisco buscando a los michoacanos los anunciaron de regreso.
Pero si el video del dialer capturado no espanta, sí lo hacen otros difundidos por el Cártel de Jalisco Nueva Generación. Uno de ellos muestra el cuerpo de un hombre decapitado. La cabeza, ya separada del cuerpo, está encima del torso desnudo del muerto, y es sostenida por un sicario que en la mano lleva un machete ensangrentado, con el cual pica o raspa la cara de su víctima.
– Que quieres matar a mi comandante, ira… dice el asesino al celular que lo filma- Así te vo’a dejar a ti también. Jabón, Fierro y el Verdes, voy por ustedes.
– ¡A güevo, pura raza!- gritan otros, fuera de cuadro- ¡Aquí puro Cártel de Jalisco. Chingue a su madre la Familia. Ahí está tu puto cholo, perro, chingas a tu madre, Jabón. Ven a recogerlo si tantos güevos tienes. Hijo de tu puta madres, estoy en Sultepec, Tejupilco, Santa Cruz, Zinacantepec, Toluca, Valle de Bravo, Ixtapan de la Sal, cualquier lado, hijo de tu puta madre, comandan las cuatro letras!-
Eso, y la cabeza ensangrentada de un decapitado.  
II
La presencia del narco en Valle de Bravo es añeja y sanguinaria. El 20 de marzo de 2013 una patrulla de soldados cazó a sicarios de la Familia, que comían barbacoa en el tianguis del pueblo del Pinal del Marquesado. Ellos fueron avisados que una patrulla militar estaba en las inmediaciones y trataron de escapar, huyendo en la dirección que su informante les proporcionó. Pero era la dirección equivocada y se toparon de frente con los militares, que los presiguieron de inmediato.
Los soldados, junto con policías estatales, al localizarlos, los cazaron hasta que el vehículo de los sicarios volcó. Según testigos, los militares ejecutaron ahí mismo a los 10 integrantes de la Familia Michoacana. La versión pública apuntó otra cosa, y dijo que los narcos cayeron en un enfrentamiento a balazos. Lo que sí fue verdad es que esa matanza era ya el tercer enfrentamiento en cuatro meses entre soldados y narcos, aquel año.
“En el lugar se incautó un lanzagranadas, una granada de fragmentación, siete armas largas: cinco fusiles AK-47 y dos AR-15, 13 cargadores para fusiles de asalto y cartuchos”, recuerda la reportera Ángeles Velasco para el diario Excélsior.
Además, una extraña nota se publicaba en algunos diarios de la ciudad de México, la cual anunciaba la captura del Fish, en otro enfrentamiento en Temascaltepec. Sin embargo, el capo nunca pisó la cárcel ni fue presentado en público. Su detención jamás fue confirmada y encima, poco después, la Procuraduría estatal liberaría a sus dos jefes de plaza más importantes, Pablo Jaimes Castrejón y José López Vences, encargados de Luvianos y Tlatlaya, respectivamente.
El 11 de enero 2014, apunta la reportera Velasco, otro soldado había muerto en combate en Luvianos, en una balacera, y el 28 de diciembre de 2012 otro militar había sido herido, en otro combate suscitado entre Tlatlaya y Arcelia.
El 23 de septiembre de 2019 un video en redes sociales anunciaba una “limpia” por parte del CJNG, que amenazaba a sus rivales diciendo que “este mensaje es para la gente del Estado de México: somos la gente del comandante R-10, venimos a limpiar el estado de los secuestradores, extorsionadores, rateros y la gente del gobierno que los apoya. Empezaremos por la zona Nicolás Romero, con el puto de David, alias El Lenin, la gente del Pirra, el Toche y el Azerejé”. Esa “limpia” incluía además a los municipios de Atizapán, Tultitlán, Tlalnepantla, Tultepec y Nicolás Romero.
Además, para reforzar la certeza de la presencia de los de Jalisco y su poder, la secretaria de Seguridad estatal, Maribel Cervantes, aceptó que el CJNG había convocado a una “reunión cumbre” con jefes policiacos de las regiones de Amecameca, Ecatepec, Cuautitlán Izcalli y Zumpango. En esa junta, los líderes pidieron a la policía por lo menos no interferir en las actividades del cártel.
En 2018, el CJNG era uno más de los 13 grupos delincuenciales que desarrollaban actividades en el Estado de México, entre los que destacaban la Familia Michoacana, los Rojos y los Guerreros Unidos.
Valle de Bravo es el destino turístico más importante del Estado de México. El municipio reconoce que un fin de semana cualquiera representa para ellos una derrama aproximada de 15 millones de pesos. El lugar es, además, sitio de recreo y refugio vacacional de políticos y empresarios. Desde Enrique Peña o su tío, Arturo Montiel, ex gobernador del Edomex, hasta Emilio Azcárraga o Ricardo Salinas, empresario consentido de la 4T, mantienen propiedades y patrocinan actividades, algunas de carácter internacional como competencias ecuestres o mundiales de parapente y velerismo. Las opciones son únicas, todas atractivas y económicamente viables.
Con una población fija de unos 52 mil habitantes, está a una hora de Toluca. Rodeada de fraccionamientos residenciales, la cabecera municipal ha visto elevar la plusvalía de los alrededores. Sin embargo, son los dueños de los desarrollos habitacionales quienes reciben los beneficios. Las residencias son tan caras como un departamento mediano en La Herradura, en Huixquilucan. El fraccionamiento Izar, por ejemplo, vende propiedades hasta en un millón y medio de dólares y en Avándaro se consiguen casas desde medio millón de dólares. No son los únicos desarrollos. En Valle de Bravo el metro cuadrado se cotiza, en promedio, en 14 mil pesos. En Huxiquilucan cuesta 12 mil y en Metepec 10 mil pesos, todos en áreas residenciales.
El municipio, con una laguna artificial creada en 1942, parte del Sistema Cutzamala y un clima semitropical, es muy codiciado. Hasta antes de la llegada del narcotráfico, floreció un comercio dedicado al turismo. Artesanías, tiendas especializadas y la venta de terrenos mantenían boyante aquella demarcación.
En 2013 todos los alcaldes del sur mexiquense estaban amenazados de muerte por el narco y algunos de ellos eran narcos, como Santos Cabrera, edil de Zacazonapan en ese entonces, parte de la estructura de la Familia Michoacana. Hoy preso, el ex presidente municipal se dedicaba a la extorsión con ayuda de sicarios.
La intromisión del narco en la política alcanzaba también a Valle de Bravo y en 2013 Francisco Reynoso, un panista, había ganado por casi nada las elecciones al PRI, pero con una ayuda extra. Sicarios capturados por la antigua Procuraduría General de la República señalaron que las campañas políticas eran pagadas por la Familia Michoacana, que en 2014 apoyaba al PAN porque con el PRI no se llegó a un arreglo.
La administración de Reynoso no pudo detener la llegada de funcionarios ligados directamente con la actividad del narco, que atendían al público sin esconder su origen. “Somos un grupo, más que político, un grupo de trabajo diferente que vemos las cosas de otra manera. No somos políticos y venimos de muchos lados para hacernos cargo del gobierno porque hacemos las cosas de otra manera”, dijo a este reportero uno de ellos, quien trabajaba directamente con la oficina del alcalde. Y era verdad.
Ese año, entre semana la actividad criminal ponía cotos a las actividades comerciales de la cabecera y poblados y sábados y domingos desaparecía para darle cabida al turismo, la fuerza económica que mantiene a ese municipio. Pero las extorsiones, los cobros por seguridad y derechos de piso ya se habían instalado convenientemente. Decenas de halcones deambulaban en calles y carreteras y algunas regiones como el Pinal del Marquesado fueron elegidos como “nidos” o asentamientos de sicarios y operadores. Los productores de madera de la región fueron extorsionados o expulsados. Ni siquiera se salvó el retiro budista, instalado al pie de Avándaro.
La Familia secuestraba a propietarios de ranchos por los que pedía rescates imposibles. Uno de ellos, retenido por días en una casa en el bosque, fue liberado por sus parientes y pobladores armados, que se lo llevaron a su casa. Los narcos, desafiados y hasta heridos, acudieron al poblado para recuperar a su presa pero fueron recibidos a balazos por los habitantes, organizados adecuadamente. La llegada de un helicóptero Black Hawk a Luvianos, a una hora de Valle de Bravo, no amedrentó a nadie a pesar del terror que generó aquella nave ultratecnológica y que en el 2014 sobrevolaría Valle de Bravo, luego de una ola de plagios que involucró a extranjeros, pero también al familiar de un funcionario federal.
Un habitante de la comunidad de Velo de Novia, relata cómo era ese Valle de Bravo: “Resulta que en Avándaro, en 2014, específicamente en la comunidad de Velo de Novia, llegó un comando de entre 200 y 300 personas, vestidas de negro y armas, a eso de las 4 de la mañana, en autos particulares que decían “Antisecuestro”. Ese grupo de gente llegó a esa colonia y la cerraron. Y entraron casa por casa, tumbando puertas para llevarse a personas que supuestamente están involucradas, de alguna manera, con el narco. Los familiares andaban investigando en la Procuraduría del estado y del municipio y federal y nada. Nadie sabe nada de los levantados, y nuca se supo después qué había sido de ellos”.
Esa fue la versión que en Valle de Bravo circuló en la calle, después de los secuestros y justo antes de la entrada de la Gendarmería Nacional, invención de la presidencia mexicana de Enrique Peña, autónoma y de control federal. Pero Valle de Bravo, tan pequeño, no guarda ningún secreto.
“Después se aclaró el misterio… o más o menos. A principios de agosto del 2014 secuestraron a un empresario que tenía una casa o rancho en la comunidad de Cerro Gordo. Éste salió a andar en cuatrimoto con su hijo (o hijastro) y un compañero de su amigo. Lo secuestraron en la zona que colinda con Zacazonapan y personas de aquel ayuntamiento señalaron que a raíz de ese secuestro, en la región de Lanzaderas, de la nada se llevaron a toda la policía municipal, incluyendo a la policía turística. Dijeron que para hacerles un examen de confianza y prepararlos. Pero…  según los del ayuntamiento, uno de los jóvenes que iban en la moto con el secuestrado era sobrino de Miguel Ángel Osorio Chong. Por eso después se hizo todo ese desmadre. También secuestraron a tres gabachos, aunque los liberaron tras pagar su rescate. Pero eso no lo sacaron. Había un güey, encargado de algunos Oxxo’s y unos encapuchados armados lo balacearon cuando cerraba su Oxxo, que estaba en la gasolinera de la comunidad de El Durazno, en la desviación de Atezcapan y Colorines. El fulano antes estuvo detenido, junto con otros de Valle, por secuestro y vínculos con el narco. Antes de ser detenido fue policía turístico. A él lo balacearon, pero no sé sí la libró o ya murió”.
Ahora el anuncio, todavía discreto y apenas hecho a unas cuantas personas, de que en Valle de Bravo se había encontrado uranio, en 2018, ha reactivado una guerra entre narcos que no involucra drogas, sino minerales.

VcVN

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