lunes, 21 de diciembre de 2015

PLUMA NEGRA

El deber de Héctor
Empleados de gobierno sin aguinaldo

Por: José Calzada

En los Pinos se decidió ya la candidatura del PRI al gobierno de Veracruz. Quienes lo hicieron tomaron en cuenta factores inmediatos importantes como el desgaste del actual gobernador y la crisis financiera, la inseguridad y el PAN de Miguel Ángel Yunes Linares, además de un factor a mediano plazo: Andrés Manuel López Obrador.
El nivel de aceptación de la actual administración estatal es lánguido, Javier Duarte no es el activo más importante del PRI como lo dijo este viernes el dirigente del tricolor, Alberto Silva Ramos, por el contrario la aportación más  alta sería no ayudar; los miles de millones de pesos que se adeudan a pensionados, becarios, proveedores, empresarios, músicos y demás, por parte de la administración estatal serán determinantes en el ánimo de los electores y en especial de la militancia priísta.
Por eso,  si el candidato es Hector Yunes Landa, está obligado a mantener e incluso polarizar su postura crítica y drástica hacia la administración estatal y la gran mayoría de los funcionarios y también hacia algunos diputados y diputadas locales que le han jugado las contras al grado de boicotearlo en ciertos distritos. La bandera del castigo a los malos administradores abonará muchos votos porque será precisamente la bandera azul en la campaña de enfrente.
Pero, ¿hasta dónde  será Héctor capaz de deslindarse y actuar en coherencia con su discurso?, está claro que, al menos en campaña, se verá en serias dificultades para mantener ese discurso si acude a la elección, postulado por el mismo partido que el gobernante en turno
Yunes Landa se encuentra en un  verdadero brete porque la orgánica captación de sus simpatizantes se origina en su discurso de rebeldía y de combate a la corrupción, desinflar esa rudeza lo reducirá a lo mismo que critica y que se dice dispuesto a combatir de fondo y, en vez de multiplicar simpatías iría a la baja en las preferencias electorales.
Más aún, en el hipotético caso de que obtuviera el triunfo, Yunes Landa deberá cumplir su palabra de meter a la cárcel a los corruptos y tendrán que ser peces gordos no charales, ni mucho menos la imposición de multas que no se pagan o la inhabilitación en la función pública que sólo sirve para que el infractor se dedique con tiempo suficiente a disfrutar del producto de los malos manejos.
El otro factor, tomado en cuenta en Los Pinos, es el inminente candidato de izquierda a la Presidencia en el 2018, Andrés Manuel López Obrador quien por cierto ya anda en busca de los votos veracruzanos. En el círculo de decisiones saben bien que un candidato frágil y vulnerable en todos los aspectos y que se convierta en gobernador,  no será capaz de contener el avance del tabasqueño en el tercer estado con mayor número de votos.
Por lo pronto, el destape de Héctor Yunes este viernes, levantó demasiado polvo sobretodo en quienes se creían con posibilidades o esperaban un beneficio colateral de última hora. El propio dirigente del PRI estatal, Alberto Silva Ramos  se apresuró a responder con comunicados que se quedaron como balbuceos mediáticos que no negaron lo evidente.
La postura del comité estatal no fue contundente, con tibieza argumentó que no valida la información que se genera en otros lados y reconoce a Héctor como uno de los principales activos del PRI, que se esperan los tiempos y que habrá candidato de unidad.
Vienen tiempos duros hacia el interior del priísmo veracruzano; para empezar muchos que ya andan en campaña para las diputaciones locales deberán dar marcha atrás, ya que quedarán sujetos al “palomeo” del candidato a gobernador quien seguramente “pedirá mano” en muchos distritos.
Empleados de gobierno sin aguinaldo
La crisis financiera en la administración estatal estalló este viernes y contagió a algunas dependencias federales que tampoco pagaron a sus empleados, las situaciones varían; en ciertos sectores les deben la quincena pasada, en otros, dos quincenas,  vales de despensas y en la mayoría de los casos, los aguinaldos, esa prestación de fin de año que ilusiona y capitaliza, aún no ha llegado.
En la administración estatal ya no es sorpresa, pero ayer la situación alcanzó a la delegación de la Semarnat y la Profepa, al grado de que los trabajadores tomaron las instalaciones como medida de presión ante su desesperación por la falta de pago y aguinaldos.
En el caso de los ayuntamientos se esperan manifestaciones a partir del lunes por las mismas causas, a pesar de que los recursos vienen etiquetados y los alcaldes lo saben, lo utilizan para otros rubros o en su caso los desaparecen y para final de año no tienen para cumplir con la obligación de pagar a sus colaboradores.

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