miércoles, 30 de diciembre de 2015

Venden toda clase de amuletos para un mejor año

Estado de México.- Borregos de la abundancia, amarres, manzanas preparadas con semillas, esencias y espigas de trigo, cirios, veladoras, monedas y Budas son los productos más demandados a unos días de que concluya el año, comentó Antonia Terrón Alonso, esotérica de un local en el mercado 16 de Septiembre.
Mejor conocida como "Toñita", señaló que por temporada se incrementa en casi un 99 por ciento la solicitud de amuletos, perfumes, velas, limpias y lectura de cartas, ya que mucha gente quiere recibir el 2016 con prosperidad, amor y salud.
Indicó que las novedades que ya se venden de cara al siguiente año son amuletos de changos y peces, que representan la abundancia, pues el año chino será dedicado al mono, así como otros objetos, es el caso de elefantes con la trompa hacia arriba, que ayudarán a la buena fortuna en los negocios.
Con 30 años de experiencia y heredera de ese oficio, explicó que los más solicitados son los cirios pascuales tradicionales o con la imagen de San Judas Tadeo y de la Virgen de Guadalupe, que representan una forma de darle gracias a Dios por las bendiciones recibidas o bien para que las haya en el 2016.
También se comercializan de forma importante las semillas, lentejas, las espigas de trigo, los perfumes como el Abre camino, cuerno de la abundancia, sábila y otras esencias, sin faltar las veladoras de uva, manzana y pino, las 12 velas que se encienden cada mes del año que son llevadas a bendecir el último día del año.
"El 30 y 31 de diciembre la demanda crece hasta en 99 por ciento, los clientes me hacen pedidos desde octubre y noviembre, debido a que creen en ellos, o han visto buenos resultados, de lo cual hay testimonios".
Otros artículos que gozan de aceptación son los borregos de la abundancia, amarres para el amor, manzanas preparadas con semillas, perfume, trigo, budas, monedas, la medalla de San Benito y herraduras, agregó.
El costo puede ir desde los 20 hasta 100 pesos, lo cual dependen del tamaño, de los insumos, de la calidad del material y de la preparación, aunque el ingrediente seguro "es la buena vibra", expresó.
Debido a sus tres décadas de experiencia en esa actividad, misma que le heredaron sus padres, sus clientes son variados en edad y ocupación, "aquí viene desde el diputado, licenciado, barrendero, ama de casa, niños y jóvenes".

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