martes, 13 de septiembre de 2016

Política en Movimiento

¿Será Chong?
Por: Angélica Beltrán
En el terreno priista han caído figuras que se creían de hierro al inicio de la administración de Peña Nieto, como Luis Videgaray, Aurelio Nuño, César Duarte y Javier Duarte, entonces con posibilidades reales de ser candidatos a la presidencia de México en 2018.
A cuatro años del desgastado gobierno priista, el partido tiene poco de dónde elegir para llenar la candidatura presidencial. Otra vez, como hace 16 años, no tiene un aspirante carismático, joven, que pueda vender la imagen de un nuevo PRI; como la tuvo en la figura de Peña Nieto, pues más allá de las figuras vendibles, el partido ha caído nuevamente por su propio peso.
El personaje que queda en pie hoy por hoy en el universo priista es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien comenzó a brillar desde el inicio de este gobierno por ofrecer un diálogo abierto, cuando se anunció la huelga en el IPN.
Hoy, el panorama para el ex gobernador de Hidalgo se muestra a su favor con la caída de los personajes más sonados para la candidatura presidencial. Videgaray está fuera del gabinete y los gobernadores de Veracruz y Chihuahua, Javier y César Duarte, están desprestigiados y en los últimos días de sus gobiernos; mientras a Aurelio Nuño ya lo enterró la Reforma Educativa.
El ambiente político comienza a hervir en el PRI, aunque ante una caballada flaca, la drástica caída de la imagen del presidente Peña y la debacle del gobierno federal en materia económica, política, diplomática y social, parece anunciada la derrota del PRI en el 2018  
PRI, un partido retrógrado
Luego de gobernar por más de 70 años, a su regreso el PRI se muestra como un partido que no alcanza a dimensionar los cambios de una sociedad en constante transformación, de nuevas generaciones, nuevas tecnologías, de un mundo globalizado y por ende, una sociedad mexicana más comunicada y crítica.
Y es que detrás de las marchas homofóbicas en contra de los matrimonios igualitarios está el PRI, disfrazado en las calles, pero de rostro completo en el Congreso de la Unión donde el voto personalizado muestra la renuencia del partido a legislar en materia de mayores derechos civiles.
Los votos de los priistas en el Congreso federal y los congresos locales así lo delatan; la indefinición de una postura frente a los medios sobre temas como el matrimonio igualitario y la legalización del aborto también.
El Frente Amplio
La visión de las alianzas electorales sigue muy dividida dentro del PAN y el PRD. Al interior de cada organismo existen corrientes con visiones opuestas y hasta enfrentadas, y difícilmente podrán llegar a un consenso; de ahí que la alianza PAN-PRD para las elecciones del Estado de México y cuatro entidades más el próximo año, además de la presidencial en 2018, aún están muy lejos de ser un hecho.
El jefe del gobierno capitalino, aspirante a la candidatura presidencial, Miguel Ángel Mancera, ya dejó en claro que no apoyaría una alianza con el PAN, sino sólo con las “fuerzas de izquierda” a saber PRD-Morena y MC, además de agrupaciones de la sociedad civil que coincidan con la propuesta de izquierda.
Aunque la corriente Galileos del PRD ya selló la alianza con el PAN para las próximas elecciones. Y así como sucedió en Chihuahua, si el PRD no llega a un acuerdo, la corriente que encabeza Guadalupe Acosta Naranjo se irá por la libre.
La idea de Galileos sobre las alianzas puede ser correcta desde un punto de vista; y es que si el PRD no se alía al PAN en las próximas elecciones, sobre todo del Estado de México y Presidencial estaría favoreciendo al PRI; ya que por sí solos ningún partido tiene posibilidades de triunfo. Y al parecer así es.

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