miércoles, 23 de enero de 2019

Ante la ineptitud de su 'voz-cero', nadie sabe qué de provecho hace Cuitláhuac por Veracruz

Xalapa, Ver.- Va para dos meses en el cargo, y es la hora en que ese monumento a la ineptitud y mediocridad periodística llamado Iván Joseph Luna Landa sigue inédito como Coordinador General de Comunicación Social, pues los “periodicazos” contra su jefe, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez aparecen un día sí y otro también, y por mucho que diga a sus cercanos que ello es porque “no repartió ´chayote´”, la verdad es que esa expresión es muy simplista, y denota que en realidad no tiene nada, absolutamente nada serio que decir y demostrar que está haciendo algo de provecho. 
Ah, pero eso sí, ya está estrenando nuevas oficinas en la avenida Américas, a donde se ha llevado a todos los ineptos, igual que él, que siguen adornándose sin hacer nada de provecho. Es increíble que a dos meses de estar en el cargo, ni siquiera haya ido a saludar a los medios, aunque sea de dientes para afuera, ni convoque a una triste conferencia de prensa, mientras el Ejecutivo federal, todos los días, ofrece una a partir de las 7 de la mañana en Palacio Nacional, y no oculta nada, responde a todas las preguntas y cuestionamientos que se le hacen, y se mantiene en todos los medios –prensa escrita, radio, televisión y redes sociales-, mientras su discípulo Cuitláhuac es zarandeado a placer porque su “voz cero” -que no vocero- no es capaz ni de escribir su nombre frente a una computadora. 
Inédito en el medio reporteril, mediocre en toda la extensión del término, Luna Landa es el claro ejemplo del vividor del sistema que no aporta nada, y sí mucho estorba. Y junto a él su ejército de inútiles, que si escriben, lo hacen con la mentalidad trasnochada de no decir nada real, y solo recurren al viejo y desgastado adorno de expresiones como “por primera vez en la historia”, “sin precedentes”, y todas las muletillas que no dicen nada y sí contribuyen a desinformar. 
Nunca en la historia reciente de esa dependencia, se había dado tan terrible vacío informativo con una página en internet que se agotó con 4 o 5 boletines el mismo día de la toma de posesión del gobernante el primero de diciembre –hace 52 días- y “de ahí pa´l real”, como dice la vieja expresión campirana, nadie sabe nada del gobernante y sus planes, más que lo que aparece en los medios reporteado por sus trabajadores. ¿Eso quiere Cuitláhuac? ¿Mantenerse en la inercia informativa? ¿Que los veracruzanos desconozcan qué hace en realidad? –nada, ya dicen algunos con sorna- en su despacho de Palacio de Gobierno, que parece le sigue imponiendo mucho y lo minimiza en ese espacio donde se han tomado trascendentes decisiones en la historia de Veracruz, para bien o para mal. 
El “romance” ya se acabó, gobernador, la “curva de aprendizaje” como dijera hace unos días un experimentado político como Armando Méndez de la Luz, ya está prácticamente agotada, y a pesar de ello aún no hay “luz verde”, poco, muy poco se sabe de lo que realmente está haciendo Cuitláhuac, a menos que se considere información seria los dimes y diretes que sostienen con el Fiscal General del Estado, que tras mantenerse cerrado durante meses, ahora gana “la de ocho” cada vez que aparece ante flashes, reflectores, cámaras, micrófonos y grabadoras para decir que no se va aunque haya embate en su contra, y con ello se muestra retador y firme, mientras sus hasta ahora detractores ya ni siquiera le contestan con alguna frase, demostrando que o tienen miedo, o ya no saben qué decir. 
Mientras tanto, Iván Joseph Luna Landa sigue disfrutando la vida en sus nuevas oficinas de la avenida Américas, comiendo tacos, botanas, dirigiéndose con su expresión favorita: “güey” –lo cual denota una terrible pobreza de lenguaje, conocimientos y cultura general- a sus improvisados “periodistas”, igual de inútiles que él, mientras su jefe, poco a poco, se está convirtiendo en el hazmerreír de los demás gobernadores y gente cercana a López Obrador, que a estas alturas debe estar pensando seriamente si no habrá cometido un error al apoyar al ingeniero mecánico electricista, al que Veracruz le está quedando muy pero muy grande, y en lugar de llevarlo para arriba, podría estarlo enterrando aún más profundo, luego de 14 años de excesos, abusos y un terrible clima de inseguridad e incertidumbre, algo que el estado no merece, luego de años de estar en el top ten dentro de los estados más progresistas y pujantes de la república. 

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