sábado, 14 de diciembre de 2019

Reprobado en control y confianza el 34% del personal de prevención y reinserción social en veracruz

De acuerdo con los resultados de la Evaluación de Control de Confianza al personal del servicio profesional de carrera de las Instituciones de Seguridad Pública, el estado de Veracruz.

Xalapa, Ver.- De acuerdo con los resultados de la Evaluación de Control de Confianza al personal del servicio profesional de carrera de las Instituciones de Seguridad Pública, el estado de Veracruz fue el tercero a nivel nacional con el mayor porcentaje de elementos reprobados en el ámbito de prevención y reinserción social, con el 34 por ciento del total, solo por debajo de Tabasco, con el 40 por ciento de los elementos reprobados, y Sinaloa, con el 35 por ciento. Sin embargo, Veracruz superó a Hidalgo (29 por ciento), Nayarit (27) y Sonora (27). 
En el balance de resultados que realiza el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se muestra que el personal de la Dirección General de Prevención y Reinserción Social, que depende de la Secretaría de Seguridad Pública, es la peor calificada en el ámbito estatal, ya que el porcentaje de reprobación de sus elementos es tres veces mayor que el de la Policía Estatal. 
En ese sentido, Arturo Matiello Canales, presidente de la Asociación de Consejos de Participación Ciudadana, consideró que el modelo penitenciario en Veracruz, como en otros puntos del país, es el área de mayor rezago dentro de las instituciones de seguridad. El especialista dijo a la Silla Rota que en la práctica los centros penitenciarios son controlados por grupos delincuenciales que establecen autogobiernos, relegando el papel de la autoridad solo como administradores de los recintos. 
"Desafortunadamente el área penitenciaria desde hace mucho tiempo ha venido estando muy descuidada y eso ha dado como resultado que la policía penitenciaria sea rehén de los grupos delincuenciales, o sea, hay casos conocidos públicamente de reclusorios que tienen casi un autogobierno, en donde el director y los custodios lo que hacen es dirigir administrativamente, pero quienes se hacen cargo de lo que sucede dentro de los penales son los grupos criminales que están ahí recluidos". 
Refirió que otro aspecto que se debe considerar es el perfil del personal que presta servicios como policía penitenciario, ya que este se encuentra expuesto directamente a sostener una relación cercana con criminales. Lo anterior permite que estos sean condicionados con dinero o amenazados para incurrir en una actuación irregular o ilícita, señaló. 
En ese tenor, Matiello Canales consideró que es más compleja la circunstancia en la cual trabajan, pues en su opinión, no es lo mismo el policía de calle, de cuadra, de patrulla, “que eventualmente tienen contacto con la delincuencia, al policía custodio que tiene cien por ciento de contacto con la delincuencia todos los días y que casi viven ahí, evidentemente están todos aterrorizados, deben estar todos amenazados y en función de eso es que los grupos criminales están dominando el asunto". No obstante, el presidente de la Asociación de Consejos de Participación Ciudadana señaló que la consecuencia del abandono en el sector penitenciario no solo se ve reflejado en el bajo índice de aprobación de los custodios en las evaluaciones de control y confianza, sino también en que las personas que salen de las cárceles al cumplir su sentencia no siempre logran integrarse a las actividades productivas y es común que incurran en actividades ilícitas, debido al nulo modelo de reintegración. 
"No hay reinserción a la sociedad porque de muchos años atrás se abandonaron actividades productivas que permitían que los reos se fueran reintegrando a la sociedad". Por otro lado, dijo que por la falta de personal capacitado y certificado dentro de los centros penitenciarios, estos se convierten en sitios que sirven para cometer actividades delictivas como el tráfico de drogas o armas hacía el interior de las cárceles, o en donde se cometen delitos hacía el exterior, principalmente la extorsión telefónica, por la facilidad que se le da a los reclusos para acceder a equipos móviles. 
"En general las situaciones penitenciarias en México están muy mal, solamente se salvan los centros penitenciarios de muy alta seguridad, a lo mejor algún otro por ahí en el país, como sería las Islas Marías". 
Por lo anterior, Matiello Canales recomendó que el tema penitenciario sea atendido de manera seria e integral por las autoridades estatales y federales, que hasta ahora se han mantenido ajenos al problema. "Se requiere que afronten el problema, que reconozcan lo que ocurre, que tomen las riendas de los penales y hagan una limpia profunda, que diseñen planes de reinserción y que combatan a los grupos delincuenciales que están al interior para que asuman el control", concluyó.

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