jueves, 19 de mayo de 2016

PLUMA NEGRA

CEDE DUARTE LA SEGURIDAD
DEANTES A LA BARANDILLA
 
Por: JOSE CALZADA

Durante casi todo su sexenio, el gobernador Javier Duarte de Ochoa aguantó la presión del gobierno federal y la oposición e impidió, dentro de su soberanía, la llegada de la Gendarmería Nacional,  el gobernador mantuvo un rechazo sistemático a los esquemas de seguridad nacional a pesar de que en la entidad veracruzana durante su administración fue creciente la delincuencia en todos los aspectos.
Ayer, al fin Javier Duarte dobló las manos y aceptó la urgente necesidad de la llegada de la Gendarmería Nacional, con la solicitud al Presidente Peña, Duarte acepta también la incapacidad de la Fuerza Civil, la policía estatal y la coordinación de la Marina para hacer frente a la delincuencia.
Tuvieron que pasar muchos años, muchos delitos, miles de víctimas y cuantiosos daños para el gobernador aceptara que no pudo con el paquete de la seguridad pública, los secuestros, asaltos, asesinatos, levantones, violaciones y todo tipo de delitos rebosaron en su hábitat sin que la fuerza del gobierno del estado lograra poner un alto.
Duarte cedió al fin, apenas a seis meses que se vaya, dio la razón a los legisladores del PAN, PT y PRD que en su momento y desde hace tres años pedían a gritos la llegada de las fuerzas federales a Veracruz para hacerse cargo de la seguridad de los veracruzanos para poner un alto a los desaparecidos y levantados.
El gobernador se negó al ingreso a Veracruz de la Gendarmería, nunca explicó sus motivos pero no quiso que entrara a pesar de la urgente necesidad de medidas extremas de seguridad ante los constantes asesinatos, asaltos, crímenes y demás acciones al margen de la ley, incluidas los cometidos por los propios cuerpos de seguridad.
Ni el mando único, ni la Fuerza Civil ni los operativos de la Armada de México fueron suficientes para resolver el problema de la inseguridad, a pocos meses de su salida el gobernador acepta y pide al Presidente que envíe los elementos pero, solo al sur de Veracruz, aun cuando los delitos están a la orden del día.
La Gendarmería fue creada para atender la delincuencia en todo el país y está comandada de manera directa por el Secretario de Gobernación para impedir amenazas de la delincuencia en todos los sectores de la población en especial los más vulnerables como es el caso del estado de Veracruz.
Sin embargo, el gobernador Duarte de Ochoa aguantó hasta el final para aceptar la necesidad de su presencia en Veracruz, fueron necesarias muchas muertes, secuestros, desapariciones forzadas y todo tipo de delitos para que este miércoles al fin implorara públicamente al Presidente Peña Nieto la llegada de los uniformados.
En alguna ocasión incluso, hizo un enérgico regaño a la entonces presidenta del Congreso Local, Anilú Ingram Vallines quien se había dejado llevar por el grito de la oposición y se unió a la demanda de ese cuerpo policiaco federal.
En esa ocasión, la jarocha Ingram se apresuró a desmentirse y decir que no era necesaria la presencia de los federales, que era suficiente la Fuerza Civil, todo fue inútil, al fin de cuentas, se demostró que sí es necesario y que debió ser ayer.
El tema de la seguridad en los gobiernos estatales del PRI es similar, hace seis años cuando el gobernador Fidel Herrera Beltrán estaba a punto de abandonar el cargo, tomó la decisión de desaparecer la Policía Intermunicipal y permitir el acceso de la Policía Naval para hacerse cargo de seguridad de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.
DEANTES A LA BARANDILLA
En completo estado de ebriedad y en una fecha no actual tomaron al titular de la Secretaría del Trabajo, Gabriel Deantes con declaraciones que comprometen al gobernador Javier Duarte de Ochoa y al candidato del PRI al gobierno, Héctor Yunes Landa, la grabación presentada ayer por Miguel Ángel Yunes Linares es vieja, data de cuando aún nos defendía al candidato al gobierno, pero causó un efecto fuerte entre los veracruzanos.
Deantes se escucha totalmente ebrio y habla de la necesidad de un nuevo crédito por 20 mil millones de pesos para dar oxígeno al actual gobernador y al entrante en caso de que sea del PRI y en caso que gane otro partido que se rasquen con sus propias uñas dice textual el actual titular del Trabajo.
También embarca al Congreso Local que es el ente que por ley debe autorizar los créditos del gobierno del estado y asegura que hay tiempo suficiente después de la elección para sacar la aprobación del crédito por el monto que sea necesario para salir de apuros en lo que resta del sexenio y dejar dinero al nuevo gobernante en caso de que sea aliado.

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