miércoles, 23 de enero de 2013

“Me daba a escoger: un dedo o la oreja”

Laredo, Texas.- Me permito escribirle como un ciudadano y una persona preocupada por la seguridad de los mexicanos, así como mi propia seguridad.
Por medio de esta carta me dirijo a usted en su calidad de Presidente de la República Mexicana.
Señor presidente Enrique Peña Nieto, de la manera más atenta posible y de la forma más respetuosa le suplico me escuche: Usted ya conoce este caso sobre la ciudadana francesa Florence Cassez y de la banda Los Zodiaco. Y dichos integrantes.
En 2005 fui secuestrado por esta organización criminal llamada, de la cual era Florence Cassez integrante y partícipe de esta organización.
También quiero mencionar que reconozco plenamente y sin temor a equivocarme a Cassez como mi secuestradora y que fue ella quien me diera de comer en la primera casa de seguridad y que fue ella misma quien me inyectara el dedo de mi mano izquierda para amputármelo y ser método de presión sobre mi familia, para el pago del rescate.
El 9 de diciembre fue un día en el cual tres personas volvimos a nacer y tener una segunda oportunidad, aquel día nunca lo olvidaré porque fue lo más maravilloso de nuestras vidas, el salir de una pesadilla en la que vivimos 65 días de temor y de angustia, vivimos los tratos más horribles que se le pueden hacer a un ser humano y vivir la humillación a suplicar por nuestras vidas a cada instante.
Hoy le doy gracias a Dios por esta nueva vida, y el permitirme seguir adelante y luchando por cambiar algo que es posible (un cambio).
Señor Presidente, esta gente nunca se tentó el corazón y nunca nos dio el derecho de hablar con nuestras familias ni nada; hoy le suplico y le imploro, con el corazón en la mano se lo digo: no permita salir a una criminal de prisión sabiendo que tiene todas las pruebas en su contra.
Todavía recuerdo su cara y el odio con la que ella me daba a escoger entre un dedo o una oreja.
Ella tiene todo el apoyo de su país y de mucha gente e incluso la de mi país, y no es posible que esta gente que lastimó y que dejó marcada a muchas familias mexicanas por este doloso delito, esté por salir libre de una condena que es muy corta y que es insignificante por todo el daño que hizo.
Se ratificó su culpabilidad y se tienen las pruebas necesarias para que permanezca en prisión por los delitos de secuestro.
Aún estando lejos de mi país, sigo luchando por nuestros derechos como ciudadanos y como gente que tiene miedo al rechazo de nuestras autoridades.
Es por ello que le pido y le suplico todo su apoyo y comprensión en este caso que nos afecta a todos.
Por un México seguro y con justicia.

Vanguardia

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