viernes, 24 de enero de 2014

Saquean Veracruz desde PROFECO

Luis Velázquez

Veracruz, Ver.- Alborotada la cabellera al estilo de Salvador Díaz Mirón. La mirada reposada de quien ha leído los diez mil libros de su biblioteca. Hombre metódico que siempre se acompaña de un libro para leer y subrayar en las horas vacías. Pero que, además, siempre ha conservado el mismo peso, sin llevar dieta, Inocencio Yañez se ha convertido en el primer político federal en renunciar al gabinete del presidente Enrique Peña Nieto.
Otros, claro, han sido separados. Pero Inocencio dimitió por su voluntad a la delegación federal de la PROFECO en Veracruz porque así, digamos, fue el llamado de su voz interior. La voz interior de un académico que durante 25 años impartió clases en la Escuela Superior de Economía del Politécnico y se retiró sin jubilarse. Y que durante 26 años ha trabajado en una plaza federal y ha renunciado sin esperar una pensión.
Soñador, pues, utópico, formado en “la cultura del esfuerzo”, como se le llamó en el siglo pasado, de los 7 a los 9 años de edad Inocencio vivió en Tuxpan debajo de un árbol y sólo tenía el sol y el río Tuxpan y el mar, el Golfo de México, como oasis. Huérfano a los nueve meses, porque su padre fue asesinado en un lío de tierras, su madre lo regaló con la abuela. Dice: “Sé de pobreza y de miseria. Y todo puedo soportar. Menos la corrupción. Tampoco los insultos”.
Así, se fue de PROFECO harto de la deshonestidad. Por ejemplo: desde la Procuraduría Federal del Consumidor establecen cuotas al comercio. Y según “el sapo es la pedrada”. Un prostíbulo, por ejemplo, queda marcado con un embute mensual de 150 mil pesos. Por una sola bomba de diesel en una gasolinera, la cuota es de 175 mil pesos mensuales. Y aun cuando la gasolinera funcione bien, de cualquier modo, mínimo, la mochada mensual es de cien mil pesos.
Un día, por ejemplo, descubrió que en el sur de Veracruz hay unos 500 molinos de nixtamal, a los que habían impuesto una “mordida” de mil pesos mensuales por molino. Es decir, 500 mil pesos al mes.
Otro día, un ciudadano le llevó las pruebas de que en una sucursal del restaurante más próspero de la ciudad de Veracruz vendían un café americano en 25 pesos, y en otro, en 60. Entonces, armó el expediente y decidió clausurar. Fue el día del tercer informe del gobernador en el castillo de San Juan de Ulúa.
De pronto, alguien había filtrado el operativo y desde el gobierno de Veracruz le ordenaron recular.
Blog.expediente.mx

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