martes, 11 de agosto de 2015

Higinio Martínez , un cacique decadente

Por Jesús Tolentino Román Bojórquez

Texcoco, Edomex.- En los últimos días, Higinio Martínez ha vuelto a exhibir ante los texcocanos su política caciquil, al arremeter mediante la violencia, a través de un grupo de golpeadores, en contra de los operadores antorchistas de un equipo de videograbación que exhibía ante los ojos del pueblo el vergonzoso fraude electoral que cometieron él y sus compinches el pasado 7 de junio. Como resultado de la agresión, hubo varias pantallas rotas y algunos compañeros operadores con golpes contusos, hechos que fueron denunciados ante el ministerio público y quedaron consignados en la carpeta de investigación 679/2015.
Por supuesto que a nosotros, a los antorchistas, no nos sorprende en lo más mínimo la conducta gansteril de Higinio, pues es la misma que mostró durante todo el proceso de la campaña y el día mismo de la elección; anomalías que fueron puntualmente denunciadas por nuestra parte ante las instancias correspondientes, tales como: el constante hostigamiento, amenazas y detenciones arbitrarias de nuestros activistas por parte de la policía municipal de Texcoco (a pesar de que es el quinto municipio más inseguro del Estado, en vez de que los oficiales se abocaran a cuidar a la ciudadanía, al contrario, Higinio los manejaba como a su rabo y los traía de cacería de antorchistas, lo cual también pisotea la dignidad de los elementos municipales), totalmente violatorias de los derechos humanos y de la Constitución; las amenazas y golpes por parte de la policía municipal a nuestros representantes el día de la jornada electoral; la escatológica campaña de propaganda, de calumnias sin fin que se aventó en contra del doctor Brasil Acosta Peña y en contra del Movimiento Antorchista; la compra y amenaza de los funcionarios de casilla, así como el contubernio con los funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE) que se opusieron a recibir en muchos casos los escritos de anomalías y de protestas el día de la votación; la compra cínica y descarada del voto, y así, un largo etcétera.
Esta postura caciquil de Higinio Martínez y secuaces, salta aún más a la vista cuando “justifica” su agresión, invocando para ello el “Reglamento Comercial del Municipio de Texcoco… que en su artículo 25 señala a la letra que se prohíbe colocar propaganda, así como perifonear en el Jardín Municipal…” (Claro, excepto cuando los infractores sean de MORENA), prohibición completamente ilegal, pues un principio elemental del derecho es que ningún reglamento, como el aludido, jamás podrá estar por encima de la Constitución, que consagra nuestro derecho a la libertad de expresión. El señor Higinio, con esa visión patrimonialista que tiene del poder, es decir, de que él es el dueño del territorio y de los seres humanos que habitan en Texcoco, ya modificó la ley a su antojo al más puro estilo del tal “Vargas”, ese personaje célebre de la película La Ley de Herodes.
Esta manera de pensar y de actuar de Higinio, embona perfectamente con la personalidad de un típico cacique político que, como todo cacique, posee características peculiares precisas como las siguientes: ambición desmedida por el poder, enriquecimiento a manos llenas gracias a ese poder, ejercicio nepótico del poder, y uso autoritario y violento de dicho poder. Sobre su ambición, es ampliamente sabido cómo Higinio en los últimos 20 años ha ocupado todo tipo de cargos de elección y títulos partidarios, incluso, intentó ser gobernador por el PRD; siempre en cada elección el señor levanta el dedo como si no hubiera otro candidato igual o mejor que él, de manera que ese caudillismo y protagonismo son tales, que en tono de broma y de burla, hay quienes dicen que si hay fiesta de bautismo, el señor quiere ser el bautizado, si hay confirmación quiere ser el confirmado, si hay quinceañera quiere ser la festejada, si hay boda él quiere ser la dama y si hay velorio él quiere ser el muerto; esto ya no es sana ambición por el poder, sino francamente adicción, una actitud patológica enfermiza, por estar siempre empoderado y, cuando rara vez no lo ha conseguido, busca ser el poder tras el trono.
Sobre el enriquecimiento de Higinio a la sombra del poder, son ampliamente conocidas las grandes propiedades que posee en el vecino municipio de Tepetlaoxtoc: una mansión a todo lujo muy superior a la llamada Casa Blanca y un parque de recreo privado denominado pomposamente Apipil-park, no obstante que antes de involucrarse en la política Higinio vivía en una modesta casa en el barrio de San Mateo. Y esas son las propiedades que se conocen dada la indiscreción y protagonismo del señor ¿Y las que están en el anonimato y con prestanombres? Por lo que toca al nepotismo, Higinio se ha despachado con la cuchara grande, pues son más de cincuenta los familiares y compadres incrustados en la administración del ayuntamiento de Texcoco durante casi dos décadas.

Agencia NotiMéxico

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