jueves, 29 de septiembre de 2016

LOS 43

Por: Rodrigo Domínguez Vergara

Dos años de obstrucción al develamiento de la verdad. Dos años en que la mayoría de las personas esperamos que por la justicia en Iguala, inicie, también,  la aplicación de la justica en otros hechos semejantes como en aquellos casos que cotidianos vivimos los ciudadanos de a pié.
Nos faltan 43 + miles de desaparecidos + miles de asesinados + miles de encarcelados injustamente.
Nos faltan muchísimos más que 43, pero los de Iguala son la vanguardia que pudiera abrir el camino a los pendientes añejos y, a los que seguramente seguirán exigiendo justicia a sus casos, con hechos contundentes y verdades jurídicas.
Los 43, dejaron al descubierto lo que pasa en el estado de Guerrero y en todo el territorio nacional, pero no solo como personas masacradas por la colusión del crimen organizado y el Estado mismo, sino también, por la impunidad lacerante con que la instituciones impartidoras de justicia deforman los hechos y evaden la aplicación de la justica.
Cabe hacer los siguientes cuestionamientos:
-¿Hasta qué niveles de responsabilidad se ha encubierto a personajes e instituciones en la versión oficial?
-¿Qué hechos tan graves pueden estarse encubriendo, que la PGR no ha modificado ni un milésimo, la supuesta verdad histórica?
-¿Qué pretende esconder el gobierno, cuando en lugar de castigar a culpables los premia con ascensos, encubriéndolos y protegiéndolos?
Expertos nacionales, internacionales, especialistas de diversas instituciones y el propio sentido común de la población, sabemos cómo se conduce la justica mexicana y, que más allá de la deformación y falseamiento de la verdad, está lo grotesco de la realidad.
En estas circunstancias, hasta los ríos más caudalosos, cambian de dirección cuando ya no pueden seguir por el mismo cauce. Sólo el gobierno insiste en subir un muro, en lugar de rodearlo y seguir por el camino real.
Todos sabemos de la obstinación institucional por  encubrir lo que realmente sucedió con los normalistas en Iguala, pero también sabemos que, tarde o temprano se conocerá la verdad de los hechos y de manera inevitable serán castigados los culpables, por la justica en nuestro país o en cortes Internacionales.
Aun cuando se vaya administrando el caso para darle largas al asunto, éste se trata de un delito de lesa humanidad y no prescribe. Seguramente la lucha por hacer justicia en este caso, habrá de ligarse a otros muchos casos como los de Tlatlaya, Tanguato, San Fernando, Ojinaga, Allende, Apatzingán y muchos otros, menos conocidos pero igual de siniestros que el de los estudiantes de Ayotzinapa, y, se buscará el castigo para todos los responsables.
Ante los hechos que cada vez nos confunden y fomentan el descontento social contra quienes están al frente de las instituciones, siguen prevaleciendo las interrogantes tradicionales:
¿Dónde está la verdad, dónde está la justicia, dónde está la seguridad?
¿Dónde está el gobierno…?

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