lunes, 9 de enero de 2017

Isidro Pastor, una historia de mentiras y traiciones

Estado de México.- Isidro Pastor Medrano ha sido de todo: operador político, impulsor de campañas electorales mediáticas agresivas, constructor de alianzas disímbolas, organizador de eventos sincréticos, jilguero de la pena de muerte, planificador de la división territorial del Estado de México… pero nunca ha sido, ni será, un político independiente del PRI.
Hasta hace unos días, este personaje, a quienes priístas, panistas y perredistas miran con recelo, cobraba como secretario de Movilidad, luego de su paso por la Secretaría de Desarrollo Metropolitano, en ambas con muy malos resultados. Desde la segunda quincena de febrero, hasta hace días, le dieron 1o millones de pesos por una función negativa al frente de ambas dependencias.
Considerado operador experto en vulnerar partidos políticos, quiere hacer creer a la población que puede ser una alternativa ciudadana para gobernar, cuando su historial lo muestra como elemento que siempre trabaja a favor del PRI.
Con la entrega de su solicitud para participar como candidato independiente para la elección del 4 de junio, abre un nuevo capítulo en su carrera que iniciara en 1975 como estudiante de la Escuela Preparatoria de la UAEM, plantel Adolfo López Mateos, donde fue Presidente del Consejo de Jefes de Grupo del turno vespertino y Representante Estudiantil ante el Consejo de Gobierno de dicha Preparatoria.
El movimiento estudiantil le permitió dar sus primeros pasos, a través de grupos de coerción que le dieron presencia en noviembre de 1976, al estallar la huelga estudiantil, que llevó a la dimisión del Rector Jesús Barrera Legorreta el 11 de enero de 1977.
El también conocido como el cura, militar, guerrillero, musulmán, comandante huevo, cuenta en su historial con episodios que hablan de su verdadera misión política. Como cuando logró que 13 diputados panistas se declararan independientes, siendo él presidente de la Gran Comisión, lo cual permitió un mayor control del gobierno en el Legislativo.
El efectismo ha sido su mejor propaganda. Hacer misas, invocar huevos, obligar a juramentar sobre la Biblia, regalar tenis y automóviles, comprar alianzas, forman parte de su historial priísta.
Este personaje, nacido en Atlacomulco el 4 de abril de 1957, en el 2003, por encomienda del entonces gobernador Arturo Montiel Rojas, tuvo el encargo de operar, en lo político, el aval de una reforma hacendaria impulsada por Vicente Fox, pero actuó en sentido inverso a la instrucción y los diputados priístas la abortaron y él denunció penalmente a la pareja presidencial.
A la vuelta de los años, esa indisciplina, pero sobre todo el enfrentamiento que tuvo con Maude Versini, le costó la candidatura para gobernador del estado.
En el ínter, este personaje, a quien en los círculos políticos empezaban a detestar, transformó su figura. El edificio del PRI se pintó con murales más afines a las luchas de los sesenta en Chile y él tomó como vestimenta un mono verde olivo y se rapó la cabeza, como si fuera un skinhead neonazi. Algunos no dudaron en calificar esto de comedias, y éste aspirante a prestidigitador y bufón consumado convirtió al PRI en un gran circo del absurdo, con ceremonias de “unción de candidatos” con mezcla de catolicismo con santería y vudú.
El aspirante se paraba frente a un altar que enmarcaba un retrato de Luis Donaldo Colosio, con un cirio encendido entre las manos, envuelto en luces tricolores y cantos gregorianos, para repetir “¡Nunca más traicionar a la sociedad!” y posteriormente jurar ante las Constituciones federal y local, además de los documentos básicos del PRI.
En dicha etapa empezó a tratar de gestar una nueva división política del Estado de México, con dos valles: el Valle de México y la Tierra Caliente. Sus planteamientos iban acordes a los que manejaban algunos personajes perredistas, como Guillermo González Hernández, conocido como “El Satán”. La idea quedó en mero esbozo.
Desavenencias con Arturo Montiel y los saltos de partido
La moneda dio la vuelta cuando Pastor Medrano cuestionó a Montiel por andar con Maude Versini. En su momento confió que preguntó a Montiel: “Con todo respeto, señor gobernador, cómo anda usted con ésa”, pero hay otras versiones que señalan que la calificó como una “prostituta cara” o una “madame de altos vuelos”, como consignó en su momento el periodista chiapaneco Jorge Díaz Navarro.
Tras este episodio, Montiel le retiró su apoyo y los priístas empezaron a medirlo de forma diferente. En el 2004 - fuera de las reglas no escritas - pretendió hacerse de la candidatura a gobernador, pasando por alto la voluntad del titular del Ejecutivo y de la militancia.
En conferencia de prensa adelantó entonces que iniciaría una campaña mediática llamada “La Pastormanía”, con priístas y no priístas afines, la que además se convertiría en una corriente política. Su apoyo sostuvo, Peña Nieto no lo tendrá. “No, a no ser que yo sea el candidato, si soy candidato, claro que sí con mucho gusto participo. No estoy dolido, ni enojado”.
Pero, al no encontrar eco a sus pretensiones, enfilo su nave hacia el PAN para apoyar a Rubén Mendoza. Ese año le fueron “suspendidas sus derechos como militante”, se le amagó con meterlo a la cárcel; incluso el entonces procurador Alfonso Navarrete Prida, tuvo encuentros con  Pastor Medrano… pero nunca se procedió en su contra y él siguió “apoyando” al PAN.
Las dudas crecieron. El abanderado panista Mendoza Ayala iba por encima de Peña Nieto en las encuestas. A Pastor los panistas le vieron como un “Caballo de Troya”. Al poco tiempo, empezaron a circular fotografías que mostraban al abanderado panista en fiestas homosexuales y, a la postre, perdió la contienda.
Tras ello, emigró al norte, a Baja California, donde operó a favor de Carlos Hank Rhon, llevando de compañero a Eduardo Bernal.
El juego del Pastor “opositor”
En el 2009, Pastor se alió con la oposición y les vendió la idea a candidatos como Julio Lujambio - del PT por Metepec - de jugarle las contras a Peña Nieto y su proyecto como gobernador de la entidad.
Un año antes, en octubre de 2008, salió a la luz una publicación quincenal. Era “El Pelón Mexiquense”, desde donde buscó manipular al priísmo.
La publicación no contenía ninguna información. Tampoco referencia sobre los encargados. Había un directorio formado con nombres en doble sentido. Así, “El Jefe” resulta ser “Aquiles Castro”, mientras que “El que le sigue” es “Sandra Dávalos Bustos”.
En el 2013 Isidro Pastor Medrano estaba de vuelta en la administración pública, y dijo que su ausencia derivó de un “exilio político voluntario” luego de su intento fallido de imponerse como candidato a la gubernatura del Estado de México como sucesor de Arturo Montiel.
Ahora se presenta, tras su labor con Eruviel Ávila, como aspirante a la gubernatura, en una época en el cual los aspirantes independientes se muestran como alternativa ante el desgaste de los partidos políticos y los problemas internos que tienen, sobre todo el PRI por la designación del candidato.
Este es Isidro Pastor Medrano, un político priísta, un lobo con piel de oveja, un caballo de Troya, un manipulador… un hombre del sistema que sirve a los intereses del sistema.

Alfa Diario

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