jueves, 6 de julio de 2017

Compra de votos pone en riesgo la democracia: Bap

Texcoco, Estado de México.- “En los procesos electorales circulan muchísimos recursos públicos y privados que hacen de la elección un mercado en el que los compradores son los partidos y los vendedores los electores que aceptan una dádiva a cambio de su voto, esta falsa democracia ha hecho más pobres a los pobres”, expuso Brasil Acosta, economista y líder del Movimiento Antorchista al hacer un análisis del pasado proceso electoral. 
“Al escuchar una reciente encuesta, esta explicaba que la gente estaba esencialmente desencantada de la democracia; pues hace unos años el 60 por ciento de la población creía en la democracia mexicana; sin embargo, en la actualidad sólo confía el 40 de los mexicanos en edad de votar. Como se ve, de entrada, el sistema democrático mexicano está dando signos de entrar en un estado de crisis”.
Añadió que la compra de votos es un mecanismo que desvirtúa la democracia y es un mecanismo altamente enquistado en los partidos políticos sin distinciones “El problema es que muchos priistas, que aprendieron esa clase de mecanismos, hoy están en los otros partidos: López Obrador está ahora, después de una serie de brincos de chapulín, en Morena, después de pasar por PRI-PRD-PT y Movimiento Ciudadano, pero se formó en las filas del PRI; el otro caso es Moreno Valle, exgobernador de Puebla, que salió de las filas del PRI y está ahora en el PAN”.
Señaló que por medio de ese mecanismo los partidos se aprovechan de las limitaciones económicas de los electores “por ello, este ardid se ha vuelto “efectivo” para los propósitos de los grupos políticos contendientes por lo que las elecciones se han vuelto un mercado en el que los compradores son los partidos y los vendedores, los electores que aceptan la dádiva a cambio de su voto”.
¿Qué problemas trae la compra de votos? Primero, desvirtúa la democracia pues el individuo no opera sobre la base de los principios ni de las propuestas de tal o cual candidato; por el contrario, corrompe la base de la democracia que es la competencia basada en las ideas.
En segundo lugar, se establece un contrato comercial en el que el comprador se compromete a pagar por la mercancía, de tal suerte que, si el vendedor cumple con su parte, el comprador paga lo acordado y listo, queda cerrado el trato y ambas partes cumplieron con su parte; sin embrago, el elector poco avezado no detecta que con ello ha firmado un certificado de pobreza y un certificado de destrucción de sus propios derechos.
Acerca de  destino de los recursos para la compra de votos indicó: “Comprar votos cuesta y normalmente sale del dinero público, que es dinero que la propia gente puso y lo peor del caso es que el vendedor de su voto no alcanza a ver que lo compraron con su propio dinero y ello hace todavía más grave la afrenta”.
Brasil Acosta finalizó al hacer énfasis en que “La democracia capitalista, de seguir así, va a fracasar tarde o temprano; mientras tanto, los desprotegidos de esta patria seguirán sufriendo las consecuencias, pues esta democracia ha hecho más pobres a los pobres. Por lo mismo, hace falta que el pueblo mexicano abra los ojos, se politice, se eduque y se organice para promover una transformación del modelo económico y político”.

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