martes, 5 de febrero de 2013

Dalai Lama de nuevo en México

México, D.F.- El Dalai Lama vendrá nuevamente a México; lo hará en octubre próximo. Apóstol de la paz, compartirá las enseñanzas de la tradición budista tibetana, ofrecerá un mensaje sobre los valores humanos fundamentales y hablará de la importancia del cultivo de un buen corazón.
Casa Tíbet México, primera representación cultural oficial del pueblo tibetano en Latinoamérica, afina por ahora los detalles de la estancia de Tenzin Gyatso, el principal representante del budismo en el mundo, pero cuya popularidad ha sobrepasado las diferencias religiosas tradicionales, hasta haberlo convertido en uno de los líderes espirituales más relevantes de nuestra época.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), establece que en México 18 mil 185 personas profesan alguna religión de origen oriental, entre las que se cuentan el hinduismo, el sintoísmo y el budismo. El censo mexicano no especifica el número de practicantes de cada una de estas religiones en particular.
El documento Panorama de las Religiones en México 2010, del INEGI, ubica al Distrito Federal con el mayor número de seguidores de alguna religión de origen oriental, con cinco mil 633 personas.
Le siguen el Estado de México, con mil 900; Baja California, con mil 722, y Jalisco, con mil 479. En el resto de los estados de la República, la cifra de adeptos no alcanza los mil.
Según datos del mismo INEGI, en el año 2000 había en México cinco mil 346 practicantes del budismo. Muy lentamente, la comunidad budista crece en nuestro país.
“Este es por razones históricas, por naturaleza, un país de orientación cristiana, de orientación teísta. La tradición budista no es una tradición teísta, no cree en la figura del Dios creador y administrador del mundo. No es una religión de fe, sino de experiencia.
Se trata de una propuesta en buena medida muy distinta y ajena a aquella con la que el mexicano tiene familiaridad”, explica Antonio Karam, presidente y fundador de Casa Tíbet.
Dice la tradición budista que Siddhartha Gautama, su fundador, no era un dios, ni un profeta, ni un mesías. Era un ser humano normal, que con esfuerzo encontró el camino para la superación definitiva del sufrimiento.
 
Cambiodigital

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