martes, 24 de diciembre de 2013

México, primer lugar en embarazos de menores

Ciudad de México.- México ocupa el primer lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) por embarazos en adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años.
Según datos del informe Maternidad en la niñez, del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés), “en países en desarrollo los embarazos en adolescentes son más probables entre niñas de hogares de ingresos más bajos, con niveles de educación más bajos y que viven en zonas rurales”.
En México, tres de cada cuatro niños tienen alguna carencia social y se consideran pobres 21.4 millones de los 39.2 que viven en el país.
Actualmente, México tiene la tasa de natalidad más alta en adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años: 64.2 por cada mil nacimientos, mientras que Suiza tiene la más baja, con 4.3, señala el reporte de Naciones Unidas.
La tendencia se confirma con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El promedio de hijos nacidos vivos entre los grupos de edad de 12 a 19 años ha sido el más alto en las últimas dos décadas. El promedio nacional se estima en 5.8%, pero estados como Chihuahua y Baja California Sur rebasan los ocho puntos porcentuales.
Los estados que siguen con mayor incidencia de embarazos adolescentes, son: Guerrero, Nuevo León, Chiapas, Coahuila, Durango, Tabasco, Sonora, Tlaxcala, Baja California, Colima, Querétaro y Yucatán.
A su vez, las entidades con menores embarazos en este grupo de población —y que se encuentran debajo del promedio nacional—, son el Distrito Federal, Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y Quintana Roo.
Sin embargo, durante los últimos 10 años, todos los estados del país han registrado un aumento en madres menores de 20 años, siendo Chiapas y Tabasco las únicas entidades con decrementos en las tasas de embarazos en este sector poblacional.
El reporte de Naciones Unidas señala que entre las causas de este fenómeno que se vive en México, y que comparten otros países del hemisferio, están la pobreza generalizada, la aceptación del matrimonio infantil por parte de las comunidades y la familia, así como los esfuerzos inadecuados para mantener a las niñas en la escuela.
“El embarazo en general es el resultado de la ausencia de poder de decisión y de circunstancias que están fuera del control de la niña. El embarazo a temprana edad refleja el menoscabo de las facultades, la pobreza y las presiones de compañeros, padres, familias y comunidades”, indica el informe.
Se destaca que el riesgo de muerte materna en madres menores de 15 años de edad en países de ingresos bajos y medios es dos veces superior al de las mujeres mayores.
“Las niñas que permanecen en la escuela más tiempo son menos proclives a tener hijos. La educación prepara a las niñas para el trabajo y la subsistencia, mejora su autoestima y su posición en el hogar y en la comunidad, y les permite influir más en las decisiones que afectan su vida”, se indica.
En la mayoría de los países, se explica en el informe, la educación también reduce la probabilidad de matrimonio infantil y retrasa la maternidad, con lo cual —al final— los partos terminan siendo más saludables.
Además, “el abandono de la escuela por embarazo u otro motivo puede poner en peligro las perspectivas económicas de la niña y puede excluirla de otras oportunidades en la vida”.
Desde una perspectiva de derechos humanos, señala la Unfpa, una niña que queda embarazada, independientemente de las circunstancias o razones, sus derechos quedan menoscabados. 
El Universal

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