sábado, 11 de abril de 2015

Crece la irritación entre habitantes de Xalapa

Xalapa, Veracruz.- Crece la irritación entre habitantes de diversas colonias de Xalapa que aseguran que el ayuntamiento de Américo Zúñiga Martínez ha dejado a medias o de plano abandonadas las obras de pavimentación de calles que les prometióiba a mejorar. Tal es el caso de los habitantes de Xalapa 2000, quienes señalan que desde hace dos meses está cerrada a la circulación la calle de acceso a esa unidad habitacional desde la avenida Arco Sur, lo que además de complicar los problemas con el tránsito vehicular, ha permitido que los maleantes hagan de las suyas asaltando a vecinos para despojarlos de sus pertenencias, como ya se ha dejado constancia en este espacio. Entre las calles abandonadas está la Manantiales de San Cristóbal, frente a la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana, y el crematorio del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde desde hace dos meses los trabajadores de la dirección de Obras Públicas dejaron abandonados los trabajos, y aunque prácticamente la calle ya está pavimentada, lo que no han hecho es despejarla, pues hay montañas de escombros y maquinaria abandonada, quizá esperando que les den la orden para limpiarla y que el alcalde llegue a inaugurarla con bombo y platillo, diciendo que es en su "beneficio", pero como está prohibido por el momento ese tipo de propaganda, quién sabe hasta cuándo se ordenará su apertura. Lo mismo ocurre en la calle Antonio M. Quirasco, de la colonia El Mirador, muy cerca del cerro Macuiltépetl, donde los trabajadores del ayuntamiento de Xalapa escarbaron la tierra para colocar una placa de cemento pero nunca lo hicieron, y ya hace casi un año que los habitantes de esa arteria no pueden meter los autos a sus cocheras, por el desnivel de suelos y la apertura de una zanja a mitad de la arteria dizque para introducir drenaje. Varios vecinos, irritados, demandan que Américo vaya a ver el desorden en el cual están y que resuelva esto a la brevedad posible, porque dicen "a él no le gustaría vivir en una calle sin entrada, que se convierte en un lodazal cuando llueve y complica el acceso a personas de la tercera edad, discapacitadas, y a niñas y niños, por los peligros que representa", aunque seguramente Américo ni suda ni se acongoja, y espera que llegue el día de la elección para seguir con su programa de lucimiento personal, sin importar las molestias que agobian a los vecinos. Así de simple

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