jueves, 12 de enero de 2017

Política en Movimiento

Tiempos de guerra en el PRI por sucesión presidencial
 
Por: Angélica Beltrán

En vísperas de la sucesión presidencial, la primera en poner el desorden al interior del PRI fue la diputada Ivonne Ortega, ex gobernadora de Yucatán, quien con la contundencia que le faltó a la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich en el tema del gasolinazo; realizó capsulas informativas para declarase en contra del alza en el precio de las gasolinas, medida impuesta por el gobierno del primer priista, Enrique Peña Nieto.
Dichos videos comenzaron a difundirse masivamente desde el martes de esta semana, donde la legisladora se opone a las medidas inflacionarias del gobierno federal y propone 10 puntos para revertir el “daño a la economía de los mexicanos”; un chiste, porque la preocupación no es genuina de ningún modo, se trata de un rechazo a EPN, como parte de la lucha al interior del PRI en vísperas del relevo en la presidencia de la República.
Detrás de Ivonne Ortega, Claudia Pavlovich y otros políticos, entre diputados, senadores y gobernadores, se opera el deslinde de un grupo de poder al interior del PRI, respecto del presidente Peña.
Grupo que podemos identificar ya como el de Carlos Salinas de Gortari, respaldado por Manlio Fabio Beltrones y Jesús Murillo Karam, el que se contrapone al grupo mexiquense que encabeza Peña Nieto, quien cuenta con dos presidenciables: Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong; además de piezas clave como César Camacho, ex gobernador del Estado de México y actual coordinador de la bancada priista en San Lázaro, así como el vicecoordinador de la misma, Jorge Carlos Ramírez Marín, ex presidente de la Cámara de Diputados.
Incluso el Partido Encuentro Social, de corte priista, encabezado por el procurador Jesús Murillo Karam, líder del grupo priista hidalguense, ya definió postura al respecto, y es ir en contra de Peña Nieto, como lo muestran las declaraciones y comunicados del coordinador de los diputados del PES, Alejandro González Murillo en contra del gasolinazo.
PRI provocaría desestabilidad nacional       
El escenario político con el PRI en guerra interna proyecta amenaza para la estabilidad en México; baste recordar la cruenta lucha al interior del tricolor en 1993, en tiempos de sucesión presidencial.
Cuando se registraron sucesos de sangre como los asesinatos del candidato priista a la presidencia de México, Luis Donaldo Colosio; del líder priista Francisco Ruiz Massieu y del Cardenal Posadas; además de un levantamiento armado en Chiapas, y una de las peores crisis económicas de México en 1994, con la devaluación del peso; fenómeno de alcance internacional conocido como Efecto Tequila.
Y es que a pesar de la pluralidad política actual, el daño que el PRI podría hacerle a México con su lucha interna se advierte de grandes dimensiones. No olvidemos que personajes priistas gustan de maniobrar debajo del agua para desestabilizar al propio gobierno y con ello al país, en defensa de grupos de poder, nunca de la sociedad.
De tal suerte que así como el levantamiento zapatista en 1994 en los Altos de Chiapas fue operado por un priista resentido; hoy seguramente otro priista está detrás de los saqueos y tiroteos en los centros comerciales. Y estos pueden ser parte apenas del arranque de la guerra priista por la sucesión presidencial.
Esperamos que la lucha por el poder al interior del PRI no nos cueste tanto a los mexicanos como en 1994, aunque desgraciadamente todo parece indicar que así será.
Primero sus intereses políticos y mantener el poder, antes que cualquier interés social o ciudadano; de ahí que la “preocupación” de los priistas por el alza en el precio de las gasolinas sólo es parte de la lucha al interior del PRI, no de una lucha a favor de la ciudadanía.
Ya que antes de los tiempos electorales, todos los priistas cerraron filas con el primer mandatario Peña Nieto, a pesar de diversas acciones gubernamentales en contra del bolsillo de los mexicanos.

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