martes, 19 de junio de 2018

Advierten que niños migrantes podrían ‘caer’ al crimen organizado

Ciudad de México.- Es indispensable una política migratoria para atender a niños en la frontera norte, ya que, de no hacerlo, estos menores de edad podrían convertirse en "carne de cañón" del crimen organizado, como los llamados "niños de circuito", usados para traficar personas.
Así lo advirtió Eunice Rendón Cárdenas, coordinadora de Agenda Migrante, quien recordó que en julio próximo vence el plazo que impuso la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en una recomendación al DIF, para mejorar la atención a este grupo poblacional.
Dijo que el gobierno del estado de Chihuahua está implementando una estrategia en este sentido, que podría ser tomada como modelo para otras entidades que comparten el problema. Aseguró que podría servir para que el DIF atienda la recomendación que en esta materia emitió la CNDH y cuyo cumplimiento está ordenado para julio próximo.
En todo caso, se trata de un tema complejo que debe atender a diversos grupos como los menores no acompañados, los niños que vienen de retorno, aunque hayan nacido en Estados Unidos, mismos que son víctimas de la delincuencia organizada y quienes son entregados a ellos por sus propios padres.
Para ello se requiere de una política pública en materia migratoria, no sólo diferenciada, sino focalizada y con recursos etiquetados para hacer frente al problema.
Rendón explicó que el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos y el crecimiento de los flujos de menores no acompañados hacia aquel país, ha generado una verdadera crisis en la frontera Norte de México, que exige soluciones específicas.
Uno de los casos más graves, es el de los llamados "niños de circuito", es decir, menores a los que recluta el crimen organizado por la fuerza o por voluntad, para llevar migrantes indocumentados a Estados Unidos.
Como son menores de edad no los pueden detener en el país del norte y estos niños van y vienen hasta 50 veces en un lapso de dos meses e, incluso, son sus propios padres quienes los ponen a disposición de la delincuencia organizada para esas actividades, puesto que cada viaje les deja de 200 a 300 dólares.
En cada una de las comunidades fronterizas entre México y Estados Unidos se tienen identificados alrededor de 100 niños con estas características, a muchos de los cuales conocen por nombre y apellido las autoridades de ambos lados.
Además, los niños centroamericanos que viajan solos y no pueden entrar a Estados Unidos, también son forzados por los delincuentes para estas labores. Ante ello, Rendón Cárdenas exigió la creación de una política pública en materia migratoria diferenciada para este sector de la población, que incluya albergues productivos con la adecuada atención psicológica y la empatía necesaria para atender a este sector altamente vulnerable.

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