lunes, 3 de diciembre de 2018

Política en Movimiento

Un nuevo comienzo

Por: Angélica Beltrán

Como un nuevo comienzo para México calificó el presidente Andrés Manuel López Obrador el inicio del sexenio, que encabezará para el periodo 2018-2024, cuyos años serán pocos para realizar el proyecto de nación anunciado. Pero no se reelegirá, aseguró ante la intriga de la historia de América Latina, plagada de dictaduras de mandatarios de izquierda.
Por cierto, algunos de estos asistieron como invitados de honor a la ceremonia de investidura, este sábado al mediodía en la Cámara de Diputados; y desde el palco más alto en el salón de sesiones, los presidentes de Bolivia, Evo Morales y de Venezuela, Nicolás Maduro observaron el histórico acontecimiento.
Y aunque llegó tarde para nuestro país el ascenso de la izquierda al poder, unos 60 años aproximadamente desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1957; finalmente sucedió. Aunque claro, será una izquierda con los matices, creados a lo largo de décadas de gestación en México.  
Porfirio, terminó la lucha, comienza el gobierno
Desde la máxima tribuna el presidente de la Mesa Directiva, el octogenario Porfirio Muñoz Ledo, mostró no sólo el paso del tiempo en su rostro cansado y su voz temblante, sino también el brillo de la mirada del triunfo, cuyos ojos alcanzaron a ver la meta cuando entregó la banda presidencial al amigo de lucha política, iniciada hace 30 años. La vida humana es corta para los acontecimientos históricos, pero Muñoz Ledo y López Obrador, como otros tantos, vivieron este momento para contarlo.
Y así fue, la puerta principal del recinto de San Lázaro se abrió de par en par para recibir al tabasqueño que arrasó en la elección presidencial, cuyos 30 millones de votos ahora sí fueron contados correctamente, dejando atrás, y por mucho, a sus contrincantes de los partidos emblema en México: PRI y PAN.    
La tercera sí fue la vencida para el candidato de izquierda que contendió en tres elecciones presidenciales, en cuyas dos primeras denunció el robo de la presidencia. Entonces exigía el recuento del voto por voto, casilla por casilla en 2006.
Así, y tras 18 años como candidato presidencial con las coaliciones Por el bien de Todos y el Movimiento Progresista, y en esta tercera etapa con el recién creado partido Morena y el Movimiento Juntos haremos historia, AMLO alcanzó la meta. De tal suerte que se le reconoce entre sus huestes como ejemplo de perseverancia. Y así es. Tres décadas después y a sus 65 años de edad alcanzó la máxima envestidura en México.
Ceremonia del perdón
A las 11 de la mañana llegó el presidente electo López Obrador al recinto de las leyes, ubicado en una de las zonas populares de la Ciudad de México; acompañado de una comitiva de cortesía de senadores y diputados.
Su antecesor, Enrique Peña Nieto, habría llegado minutos antes, disminuido por la crítica social, la baja en su nivel de popularidad y las denuncias acuestas por corrupción, enriquecimiento al amparo del poder y hasta por crímenes de lesa humanidad.
Ya en el recinto, el presidente electo con el 53% de la votación, rindió la protesta de ley, tras de lo cual, el presidente saliente se quitó la banda y la entregó al presidente de la Mesa Directiva, Porfirio Muñoz Ledo, éste, a la vez la entregó al amigo de batalla.
AMLO se colocó la banda por sí mismo; en un acto que le dolió sin duda a esa clase política, al PRI-AN, denominado en tiempos electorales la “Mafia del poder” y que este 1 de diciembre fue despojado del poder que mantuvo por casi un siglo.
Ya portando la banda presidencial, con la modificación del orden de los colores y una nueva imagen del escudo nacional, el presidente López Obrador rindió un discurso, casi de memoria, ante 128 senadores y 500 diputados y secretarios del gabinete presidencial: Olga Sánchez, Gobernación;  Marcelo Ebrard, SRE; Alfonso Durazo, Seguridad y Protección Ciudadana; Víctor Villalobos, Agricultura;  Javier Jiménez Espriu, SCT; Rocío Nahnle, Sener, entre otros.
Y ante mandatarios de naciones amigas, de estas el orador destacó la presencia de Ivanka Trump, representante del presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump y la presencia del cantautor cubano Silvio Rodríguez. Un contraste de personalidades que también forma parte del cambio de fondo del nuevo gobierno.
Anunció que no perseguirá a los políticos salientes, acusados de corrupción, robo a la nación y crímenes de lesa humanidad. Lo cual no respaldaron senadores y diputados de Morena, quienes en medio del discurso iniciaron el conteo del 1 a 43, de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa en el sexenio que concluye. Para tranquilidad de estos, les dijo que ese será tema juzgado y sancionado por las autoridades correspondientes.      
El progreso y desarrollo del país lo anunció con los nuevos proyectos como el Tren Maya, el transístmico, el Nuevo Aeropuerto y la creación de seis refinerías, entre otros. Eso sí, la gasolina y los combustibles no bajarán de precio, pese a haber sido promesa de campaña; sino hasta dentro de tres años, al concluirse la construcción de refinerías, dijo.
De este modo y en un discurso de más de una hora, Andrés Manuel López Obrador habló al pueblo de México, a la clase política y al mundo de la Cuarta Transformación que cambiará los cimientos, como antes hicieron la Independencia (1810), la Reforma (1857) y Revolución (1910). El principal cambio será descartar la visión neoliberal de los gobiernos  pasados, cuyo legado fue la pobreza para las grandes masas, estableció.
Horas después en la plancha del Zócalo capitalino López Obrador pidió a los mexicanos no dejarlo solo en esta labor de concretar el proyecto de nación; ahí se congregaron más de 100 mil personas, para festejar al aire libre el inicio del nuevo gobierno, en cuyo escenario recibió el bastón de mando, símbolo de que además de la clase política, los pueblos originarios y la sociedad le reconoce su investidura como presidente de México.

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