domingo, 19 de junio de 2022

Mural de Zumpango, una obra de arte olvidada

 Tiene una composición armoniosa, con una luz espléndida que destaca la belleza del paisaje


Actualmente se conmemoran 100 años del muralismo mexicano, un movimiento artístico que inició en la década de 1920, cuando los artistas de la época plasmaron su visión sobre la identidad nacional. Los muralistas más destacados de la primera etapa fueron Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. En la segunda etapa el más destacado fue Jorge González Camarena. En ese contexto, Zumpango tiene un mural de gran belleza artística, creado por Rigo Iglesias en 1941, por orden del gobernador Wenceslao Labra, en donde el artista registró la importancia del agua en la vida cotidiana de los zumpanguenses. Es una joya artística que se encuentra en las instalaciones de la Escuela primaria “Pedro Rodríguez Vargas”, en la cabecera municipal. Tiene una composición armoniosa, con una luz espléndida, en la que el muralista destacó la belleza del paisaje y la vida cotidiana de mujeres y hombres, plasmando la abundancia del agua de aquella época.

El portón de la escuela se abre para dar acceso a un pasillo que es custodiado por salones de clase que recuerdan el pasado del edificio asociado a sucesos históricos del municipio, como la oficina que funcionó durante la construcción del gran canal, en el campo de la educación de niñas y niños instruidos por género, hasta consolidar la coeducación con la idea de tener una escuela prototipo. Historias que se anudan al desarrollo urbano, donde predomina el recuerdo de enormes palmeras custodiando el parque y dando cobijo a diversas aves canoras En el plantel, cuatro muros son portadores de preciosas imágenes que dibujan la vida cotidiana de los zumpanguenses en los inicios de los años cuarenta, un bellísimo mural de Rigo Iglesias que ha dejado testimonio con una leyenda en donde anota el encargo que hizo el gobernador Wenceslao Labra; para destacar el cariño que le tenía a esta comunidad y para promover el fortalecimiento con las raíces, con el terruño y con la nación. Es un fresco al óleo donde nos narra visualmente los pasajes de la población en una simbiosis con la naturaleza, por ejemplo el baño en las zonas húmedas de la laguna o los riachuelos, así mismo nos muestra los sembradíos de maíz, de árboles frutales o los magueyes productores del pulque. 
Lamentablemente se encuentra en el mayor deterioro, principalmente causado por las huellas de los alumnos al subir o bajar por la escalinata. Hay un rostro de dos mujeres jóvenes que está a punto de ser borrado, como ha ocurrido con sus cuerpos ennegrecidos por el constante roce de los transeúntes. El fragmento visual se completa con otros recortes de la vida cotidiana experimentada por las familias de la comarca. Las huellas delineadas en el mural impulsan a realizar un viaje por esa época y recordar el vínculo con la naturaleza. Al conmemorarse 100 años del muralismo en nuestro país, el mural de Zumpango debe ser rescatado por ser una joya artística única en la región. Esta obra fue retocada en la década de 1980 en varios fragmentos. Actualmente continúa en abandono, pues lamentablemente no es valorado, lo que ha ocasionado su deterioro, sobresaliendo grietas y desprendimiento en algunas partes de la pintura. Es importante la intervención de INBAL, por medio del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico (Cencropam), para restaurarlo. 


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