viernes, 2 de enero de 2015

Los extraños nexos entre Peña Nieto y el Grupo Higa

México, D.F.- Los nexos entre Enrique Peña Nieto y el Grupo Higa siguen apareciendo, y para iniciar este 2015, el semanario Proceso da a conocer que en sus últimos días como gobernador del Estado de México, el actual Presidente entregó a la empresa Concretos y Obra Civil del Pacífico (COCP), controlada por el dueño de este grupo, Armando Hinojosa Cantú, una importante participación en la construcción del Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, que como todas las obras faraónicas que nuestros gobernantes realizan con el viejo anhelo de mostrar cuán apasionados son de las manifestaciones artísticas y culturales, y con ello pasar a la posteridad, se ha convertido en un elefante blanco. Esta obra, que en total tuvo un costo arriba de los 3 mil 500 millones de pesos, se adjudicó en abril de 2009 a una empresa española, Abengoa, pero el 49 por ciento de la misma fue entregado a COCP, empresa de Hinojosa Cantú, quien encabeza al Grupo Higa, presunto propietario de la Casa Blanca, supuestamente comprada por Angélica Rivera de Peña Nieto con lo que “ganó” por ser artista exclusiva de Televisa durante varios años donde protagonizó telenovelas que dicen sus voceros oficiosos fueron “todo un éxito”. Según sus panegiristas, este Centro Cultural Mexiquense Bicentenario iba a ser “la apuesta de la infraestructura cultural mexiquense de los últimos 20 años, y su impacto iba a beneficiar a 6.19 millones de habitantes de esa entidad”. Parece ser que la megalomanía es característica de los presidentes que no se han caracterizado por ser muy duchos en cuestiones culturales, por ejemplo Vicente Fox Quesada, quien se hizo tristemente célebre cuando no pudo pronunciar correctamente el apellido Borges, al referirse al célebre escritor argentino y además le cambió el nombre, de tal suerte que en vez de decir Jorge Luis Borges, lo rebautizó como “José Luis Borgues”. A Peña Nieto se le descubrió el mismo lado flaco cuando en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara, no pudo recordar los nombres de tres libros que hubiesen influenciado en su vida, y a los trompicones recordó la Biblia. Pero según parece, a nuestros gobernantes a nivel estatal o federal, les encanta el oropel, aunque tampoco se caracterizan por ser muy originales, porque el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, inaugurado por Peña Nieto en agosto de 2011, es muy similar al Museo Internacional del Barroco realizado por capricho de otro gobernador sui generis, Rafael Moreno Valle, de Puebla, quien también es cliente consentido del Grupo Higa, nada más que esa obra costó 7 mil millones de pesos, una verdadera ofensa en una Entidad que fuera de Puebla y dos o tres lugares, está lleno de municipios cuya principal característica es la pobreza. Y seguramente seguirán saliendo a relucir más nexos entre gobiernos federales y estatales con Armando Hinojosa Cantú.

Proceso

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