lunes, 14 de septiembre de 2015

Columna Sin Nombre

GUERRA FIDEL-YUNES LLEGA AL CONGRESO
Por: Pablo Jair Ortega
Prácticamente todos los días y todos los escenarios en Veracruz están tomados por la guerra permanente que tienen el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y el eterno aspirante a la gubernatura Miguel Ángel Yunes Linares.
El antiduartismo y el antiyunismo se rocían diariamente con gasolina a través grupos patrocinados por estas tropas antagónicas, incendiando más el encono y haciendo crecer más la polarización en un estado de por sí dividido; la sentencia absolutoria es si estás en contra de Yunes, entonces eres fidelista/duartista; si estás en contra de Fidel o Duarte, eres yunista. Prácticamente en Veracruz no puede haber términos medios ni matices. O eres rojo o eres azul, y eso alcanza a todos los sectores: constructores, medios de comunicación, organizaciones, taxistas, etc.
En el caso de medios, hay una gran cantidad de periodistas que quedan en medio de la guerra de intereses de los propietarios, y otros cuantos le entran con todo a la guerra para descalificar ya sea al gobierno/Fidel o a Yunes. Hay quienes lo hacen por institucionalidad, otros por tradición y otros meramente por dinero.
Pero, repetimos, varios periodistas que ni están a favor ni en contra, y se mantienen al margen de una guerra que ni les va ni les viene, tienen que lidiar con el fuego cruzado. De hecho, muchos están haciendo prioritariamente lo que se hace todos los días: sobrevivir, porque muchos medios están quebrando o deben varias quincenas a su personal.
La guerra por el poder en Veracruz es realmente trágica, porque mantiene al estado en el ojo del huracán de escándalos por violencia, crisis financiera y el barato oportunismo político; en el Distrito Federal (allá donde unos pocos llegan a relatar escenarios catastróficos por malas experiencias personales o porque les encanta vender así a su propio estado) a Veracruz nos ven como una jungla de caníbales, aborígenes dirigidos por dos o tres líderes de tribu a lo máximo.
Persiste también un miedo a que grupos delincuenciales o paramilitares recurran a la violencia; una paranoia particular que no se vencerá a través de redes sociales o estimulando más la misma esquizofrenia de persecución. No es de a gratis que por eso los vecinos salgan a las calles a defenderse de la delincuencia común que usan estos factores de miedo y han demostrado que se trata de delincuentes de poca monta que usan la fama del crimen organizado para espantar.
Tampoco podemos negar que en los últimos días se ha visto una limpieza casi sistemática, ejecuciones al estilo de la mafia, a lo largo de la entidad.

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