miércoles, 9 de septiembre de 2015

Editorial Bamba Política

“A MITAD DEL CAMINO…”. 

En un breve recuento de los años transcurridos del actual sexenio presidencial y ante la instalación de la LXIII legislatura de la Cámara de Diputados con 488 miembros, ¿Cuál es el compromiso con el (su) país? Con tan solo 372 asistentes en su primera sesión, nos hace formularnos con mas fuerza esta pregunta. Para la presidencia resulta una legislatura cómoda, porque tendrán los votos suficientes para aprobar las iniciativas que presenten.  Una izquierda dividida que no representará una oposición de peso. Y tal pareciera que para poder dar inicio formal, los dimes y diretes comenzaron de inmediato, no se hicieron esperar, el presidente de la Mesa Directiva Jesús Zambrano Grijalva, del PRD solicitó que el Presidente acudiera a entregar el informe y escuchara los posicionamientos de los grupos parlamentarios. Lo que provocó la ira de la diputada Yulma Rocha Aguilar, quien arremetió contra el perredista y defendió las cuentas enviadas por el Presidente. Pero, ¿Qué esperamos realmente los mexicanos de esta nueva legislatura? Esperemos que esta legislatura que inicia, retome el camino porque los ciudadanos queremos ver su trabajo a la altura de las necesidades de este país (de esta sociedad), y no la descalificación de unos y otros.
Asimismo el titular del ejecutivo federal cumple tres años de ejercicio de gobierno, ejercicio marcado primero y en su inicio por un triunfalismo rampante porque se aprobaron Reformas que nos llevarían al camino del éxito como sociedad y como país, todo esto gracias al famoso pacto por México; además porque la lucha contra el crimen organizado y la llegada de la gendarmería en estados como Michoacán demostrarían la fuerza y la capacidad del Estado para la resolución de dicho problema – y como según Alfredo Castillo fue todo un éxito, él disfruta ahora de un puesto de menor riesgo en la “CONADE” – ; y el ya declarado sin conflicto de intereses por el secretario de la Función Pública Virgilio Andrade, en donde después de un exhaustivo estudio ha exonerado al Presidente, a su esposa y a su secretario de Hacienda. ¿Qué puede entonces salir mal? Sin embargo, y a pesar de todos estos “éxitos”, la sociedad se ha visto envuelta en múltiples problemas y tragedias sin resolver, con investigaciones que solo van en círculos y en las cuales  lo más que se puede esperar es poder regresar al inicio, porque responsables no se encuentran y evidencia concisa… ni cómo mencionarla o encontrarla.
Todo esto aunado al enojo de muchos actores políticos por las críticas ciudadanas al ejercicio de gobierno no tiene fundamento, los ciudadanos queremos que al gobierno le vaya bien, porque todos estamos en el mismo barco, podemos estar o no de acuerdo con lo que se ha aprobado, sin embargo, queremos que el país funcione en todos sus ámbitos (justicia, economía, política, etc). Y realmente no importa que un buen porcentaje de la población no tenga el interés por el informe presidencial o por la instalación de la nueva legislatura, porque honestamente, quién se sienta y escucha con plena conciencia lo que se nos está diciendo y sobre todo cuando ya no se confía en lo que se nos dice, ni como se dice. Y aún más importante, ¿Cuántos lo cuestionamos?
Ahora bien, de lo más comentado en materia política ha sido el cúmulo de decisiones para quienes están al frente de las Secretarías de Estado. ¿Movimientos estratégicos? ¿Prudentes? ¿Necesarios? ¿Y en beneficio de quién? Que se forme su opinión cada mexicano. Pero sin dejar de lado la visión en la que, se supone, las personas que ocupan dichos cargos no solo constan de habilidades políticas sino de perfiles adecuados para el cumplimiento de los objetivos de dichas estructuras. No son poco los cambios. Sin entrar en mayores detalles, ni explicaciones más enfocadas, estos cambios dan la impresión ante una gran cantidad de medios, como si los puestos se hubiesen ido sacando con una tómbola, simple azar.  Casi todos fueron colocados en un cargo diferente, excepto Enrique Martínez (SAGARPA), Emilio Chuayffet (SEP), Jesús Murillo Karam (SEDATU) y Monte Alejandro Rubido. Pero incluso José Calzada, gobernador de Querétaro con licencia, estará al frente de una de las dependencias.  Y tristemente los cambios parece que responden más a lealtades que a las necesidades de este país.
Y la mayor preocupación es lo que nos falta por saber, ¿En dónde se van a realizar los recortes presupuestales: en educación, en salud, en programas sociales o bien volverá a haber un golpe en la economía de los mexicanos? Tendrán estos nuevos legisladores la visión social de bajar los sueldos de la alta burocracia – sueldos que el panismo aumentó sin justificación alguna-; disminuirán los gastos de peluquería del Senado y de la Cámara de Diputados; los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia “donarán” una parte de sus percepciones o mediante alguna sentencia determinarán su disminución.  Por lo menos ya tenemos un ejemplo, la diputada Rocío Nahle García de MORENA quien manifestó que los legisladores, alcaldes, gobernadores y demás funcionarios donarán el cincuenta por ciento de sus salarios. Tiempo al tiempo, porque aunque parece algo muy prometedor, ¿Cuántos están dispuestos a adoptar esta medida? Como había mencionado, tiempo al tiempo. 
En la vorágine de noticias, la confianza hacia nuestros gobernantes que proviene de las palabras, tiene necesariamente que reafirmarse con los hechos. Y sobre todo que se detengan las campañas de cifras exitosas, porque estas no solo no reflejan la realidad, sino que al tener en la población dos polos totalmente distintos, hacen que se aparente una media estándar totalmente errónea, tal y como dijo Umberto Eco “La Estadística es la ciencia según la cual, si una persona como dos pollos y otra ninguno, se deduce que cada uno se ha comido un pollo”.
Entonces qué realizaremos, qué exigiremos y cómo nos manifestaremos ante esta disparidad tan grande en la sociedad, recordemos que tal y como dijo Eduardo Galeano “La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será”. Pensemos entonces: ¿Por qué México vamos a gritar?.

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