viernes, 8 de julio de 2016

Sobredosis de anestesia, posible causa de muerte del gorila “Bantú”

México.- Apenas ayer se daba a conocer el viaje que Bantú–único gorila macho de tierras bajas occidentales mexicanas, cuya especie está en peligro de extinción— haría desde el Zoológico de Chapultepec al de Guadalajara en busca de una pareja, y hoy se anunció su deceso debido a un paro cardio-respiratorio que, a decir del presidente de la Asociación Black Jaguar White Tiger, Eduardo Serio, se debió a una sobredosis de anestesia.
“A Bantú ya le habían traído una hembra del Estado de México y no había funcionado y ahora lo que intentaron es llevarlo a Guadalajara y en este manejo fue cuando falleció.
“Los veterinarios se pasaron al final de cuentas con la anestesia, entonces obviamente tiene el paro respiratorio que en cualquier especie, humano, felino, primates, la anestesia es un riesgo tremendo”, explicó en entrevista en Radio Fórmula.
Bantú murió durante el traslado, mientras permanecía sedado, cerca de las 21:30 horas de ayer, pese a que –según difundió en un comunicado la Secretaría de Medio Ambiente del gobierno capitalino -– el viaje se preparó bajo protocolos médicos-veterinarios internacionales establecidos por la Asociación de Zoológicos y Acuarios de Estados Unidos.
Además, lo acompañó una comitiva de 20 médicos y técnicos especializados de los zoológicos de Chapultepec y Guadalajara.
“Las causas precisas se darán una vez que se concluyan los estudios hispatológicos”, informó la dependencia del gobierno de Miguel Ángel Mancera, al momento de lamentar el deceso del gorila.
En redes sociales, asociaciones como Prensa Animal, Animal Héroes y la organización Proyecto Gran Simio MX lamentaron el deceso y deploraron la forma en que murió el gorila denominado “occidental de tierras bajas”, en oposición al “nigeriano”.
Proyecto colocó una imagen en la que pidió: “Todas las jaulas vacías”, acompañado del hashtag #Bantu y #CautiverioEsEsclavitud.
Imponente, Bantú medía 1.75 metros de altura, tenía pelaje grueso negro y café, pesaba 220 kilogramos y tenía 24 años de edad; cumpliría uno más el próximo 25 de septiembre.
El mamífero estaba en plena edad para procrear. Sus padres de origen estadunidense fueron Dinga y Mahari, procedentes de los zoológicos de Cincinnati y Memphis.
Hasta ayer se hablaba de un Bantú que gozaba de buen estado de salud y en edad para reproducirse luego de ocho años viviendo en solitario y sin pareja. De acuerdo con el programa de cuidados, pasaría cerca de un año en Jalisco para acoplarse a su nuevo hogar y a una posible cría que debería estar junto a sus padres al menos seis años.
La distinguida pose en cuatro patas tan característica de los gorilas hacía ver a Bantú imponente. Su figura recordaba al ficticio King Kong, el gigante que una treintena de veces llegó al cine desde el primer filme de 1933 y en cuya historia lo llevan contra su voluntad a Nueva York como un show, pero su escape provoca un caos hasta llegar a la icónica imagen del animal colgado del Empire State tratando de encontrar a una mujer de la cual se enamora.
Apenas el 28 de mayo pasado el deceso del gorila Harambe, de 17 años, del zoológico de Cincinatti y procedente del Zoológico Gladys Porter en Brownsville, Texas, Estados Unidos, conmocionó al mundo debido a que los responsables de su cautiverio decidieron matarlo cuando un niño de cuatro años de edad –que trepó la valla de la muestra Gorilla World– cayó a su espacio y el animal lo aprisionó durante 10 minutos.
“Tomaron una decisión difícil e hicieron lo correcto porque salvaron la vida del niño”, dijo Thane Maynard, director del zoológico sobre la decisión de su equipo.
La discusión en medios de comunicación y redes sociales se dividió sobre la pronta decisión para matar al animal.

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