lunes, 18 de diciembre de 2017

Los tres grandes frentes de 2018 no eligieron democráticamente a su candidato, ni tuvieron debate

Ciudad de México.- Los partidos políticos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que se perfilan como los más fuertes rumbo a las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2018, aseguran que el proceso interno de selección de sus respectivos candidatos se hará con estricto apego a los estatutos de cada partido, en un ejercicio democrático y transparente. No obstante, el modo en que han perfilado a sus virtuales candidatos habla más de “dedazos” y de “autodedazos” que de un proceso democrático, mencionan analistas consultados por SinEmbargo.
Pese a que los partidos en México ejerzan un aparente sistema democrático –ya sea por elección interna o por una estructura de asambleas en los partidos–, López señala que lo que en verdad existe son “procesos controlados que legitiman decisiones” al interior de las organizaciones políticas. Y a pesar de que desde la década de los noventa, en nuestro país, se ha venido impulsando la democratización de los partidos, en el contexto actual, los procesos “han sido controlados más por los partidos y han dejado menos acceso a los ciudadanos para definir a los propios candidatos”.
Este año, por ejemplo, el método de elección de los partidos se perfila a partir de algún tipo de consulta entre sus integrantes. El PRI usará dos de tres métodos que figuran en sus estatutos: Mientras que la mitad de los candidatos al Congreso de la Unión será aprobada por una comisión para la postulación de candidaturas, el resto de los aspirantes, incluidos aquellos al Senado y a la Presidencia de la República, será elegido por una convención de delegados, conformada por militantes e integrantes de la élite política del tricolor -consejeros políticos nacionales, el actual Primer Mandatario, los gobernadores, ex presidentes del partido, senadores y diputados, dirigentes estatales y populares, entre otros-. Ganaría quien reciba más votos.
El PAN también cuenta con tres métodos de elección [votación de militantes, designación y elección abierta]; aunque este año serán los integrantes del partido quienes elijan a sus candidatos. Ganaría quien obtenga la “mayoría absoluta de votos”, o en su defecto, quien logre la victoria con una mayoría igual o superior al 37 por ciento de la votación, siempre y cuando el puntero supere a su opositor más cercano por cinco puntos porcentuales [Artículo 52 de sus estatutos]. No obstante, por su alianza con los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), la selección dependerá de un acuerdo.
En el caso de Morena, según su Artículo 44, elegirá a sus candidatos por la vía del consenso bajo la figura de una encuesta entre sus militantes. Pese a que Morena irá en coalición con los partidos Encuentro Social (PES) y del Trabajo (PT), hasta el momento, será el partido de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) el que determine “a los buenos” para el siguiente año.
Debido al control de las estructuras, los especialistas concuerdan en que, ulterior a la “faramalla política”, serán el Presidente Enrique Peña Nieto y los líderes nacionales de cada partido quienes terminen imponiendo a sus respectivos delfines –aún sean ellos mismos, como en el caso de Andrés Manuel López Obrador [Morena] y de Ricardo Anaya Cortés [PAN]–.

Sin embargo

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