miércoles, 26 de noviembre de 2014

Perfilando

Por Iván Calderón
 
El legado de Fidel
 
Fidel fue quién conquistó a los Centroamericanos.
Así como Lula o Mandela, Herrera Beltrán tuvo un sueño, un capricho, una obsesión.
Fiel a su estilo Fidel todo lo cumplió.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe, se desarrollan aquí, en Veracruz.
Y dígase lo que se diga, todos los baches se han saltado.
Fue en el 2009 cuando ante los miembros de los Comités Olímpicos Nacionales del área Centroamericana y el Caribe, el mismo ex mandatario inaugurara la XLI Asamblea General Ordinaria de la ODECABE.
Fidel estuvo acompañado aquella vez por el presidente de la Confederación Deportiva Centroamericana Héctor Cardona, el mismo que fastidiara en su discurso y le cambiara el nombre al Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong.
Presentes con él, Carlos Hermosillo, Gabriel Velasco Chedraui, Jon Rementería, Elizabeth Morales García, Roberto Bueno Campos, algunos ya olvidados y otros vigentes como el mismo ex gobernador.
Allí Fidel recibió el certificado para esta justa deportiva.
Sin duda, es el papá sanguíneo de estos juegos.
Herrera es el impulsor de los ahora pomposamente apodados como “los mejores juegos de la historia”.
Fidel es un hombre que sabe que el deporte es un puente de progreso, desarrollo y prosperidad.
Hay que decirlo, el oriundo de Nopaltepec es un gran futurista y un excelente estadista.
Fidel sabía que los Centroamericanos serían para él, que Javier Duarte sería el siguiente y sobre todo que el Gobierno pasarían todas las pruebas sociales y económicas.
Y es que en aquel 2009, Herrera Beltrán aseguró tener 10 millones de dólares de presupuesto primario para la realización de los juegos.
Todo se quedó allí, en el discurso, en los argumentos.
Los billetes se hicieron agua y sal.
Pero Javier Duarte, no se arrugó.
Duarte le entró con todo a la realización de estos históricos eventos.
Su desarrollo ha sido inalterable y con gran control.
El desequilibrio en el país es otro cantar, le sucedió a Miguel de la Madrid y a Díaz Ordaz.
Y con Peña Nieto el pecado capital no es de los veracruzanos.
En fin, estos juegos no son “la herencia maldita de Fidel”.
Al contrario, los Centroamericanos 2014 serán por siempre su legado.
Son la viva demostración que en Veracruz se puede volar cada vez más alto.

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