martes, 30 de diciembre de 2014

Perfilando

Por Iván Calderón

Carvallo, difícil 2015

En los días finales del 2011, el equipo político de Jorge Carvallo Delfín entró en crisis.
Carvallo no tenía fama, dinero, ni mucho menos poder, y muy cerca se encontraba la decisión definitiva de quién sería el candidato a la federal por Revolucionario Institucional.
Desde aquel entonces, a Jorge nadie lo quería.
Fidel Herrera le había dado la espalda y quienes podían entrarle a su candidatura lo veían perdido.
Definitivo, la imagen de Carvallo estaba por los suelos.
En aquel tiempo, el oriundo de Lerdo de Tejada como un triste intento del más grande estratega electoral que haya visto Veracruz, convenció a Marina Garay, y aprovechando su tendencia positiva se convirtió en diputada federal.
Hay que decirlo, Marina se encuentra en San Lázaro gracias a Carvallo, y hoy, como todos le da la espalda.
No hace falta ser astronauta para interpretar el dilema de Jorge, arriesgar y apoyar a un candidato ajeno para que al tiempo lo terminen acuchillando, o apostarle de manera personal al todo por el todo.
La situación en el distrito XIX electoral se encuentra muy complicada.
Aunque Carvallo Delfín tiene la candidatura en sus manos, lo está cavilando tanto que ha llegado al punto del colapso.
No es nada sencillo saber que ni con los suyos es querido, y que muchos de sus paisanos esperan el momento indicado para cobrarles todas las facturas pendientes.
Sublime, en el preludio del 2015 Jorge Carvallo podrá tenerlo todo y alcanzar el sueño de ungirse como candidato, pero le será muy difícil ser diputado.
Las encuestas nos reflejan una realidad innegable, Carvallo Delfín parte de atrás en conocimiento y en intención de voto.
Sus más probables rivales Raúl Sosa González, Julio César Vázquez Copete, Jorge Carvallo Hernández, y hasta Violeta Lagunes, se encuentran incluso algunos mejor posicionados que el aspirante oficial.     
Y es que tanto Jorge como los que sean candidatos el próximo año tendrán una enredada misión, articular un discurso de cambio, con el PRI como partido oficial y al mismo tiempo desmarcarse de un gobierno federal que ha sido característico por los escándalos.
Lo aspirantes tricolores tendrán que ofrecer propuestas ajenas al federalismo, pero al mismo tiempo no faltarle al respeto a la estructura, ni mucho menos a su presidente.
En fin, ya veremos si es que  Carvallo puede con el paquete electoral, navegar contra la tendencia negativa de su propio partido y al menos que logre convencer a algunos de ser la opción correcta.
Porque en los Tuxtlas sus malquerientes hacen tiempo mientras se afilan los dientes.

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