jueves, 23 de abril de 2015

Polémica y aceptada propuesta para desafuero de Peña Nieto

Ciudad de México.- Ha causado polémica –aunque, también, infinidad de aceptación-, la propuesta del senador panista, Javier Corral para que durante el tiempo de su encargo, el Presidente de la República en turno pueda ser acusado no sólo por traición a la patria y delitos graves, sino también por ejercicio abusivo de funciones, conflicto de interés, tráfico de influencias y cohecho, postura que ha sido secundada por el perredista, Armando Ríos Piter que propuso que al titular del Ejecutivo se le pueda juzgar por violaciones a la Constitución y leyes federales, manejo y aplicación indebida de fondos y recursos federales, delitos de corrupción y delitos graves del orden común.
Y es que los grupos parlamentarios de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN) han instalado a todo vapor las mesas para trabajar en la legislación secundaria que permita echar a andar el Sistema Nacional Anticorrupción.
Ríos Piter y la panista Marcela Torres Peimbert informaron que se requiere crear ocho nuevas leyes, la armonización de 14 vigentes y trabajar en tres pendientes de dictaminar, entre ellas la reforma al artículo 108 de la Constitución en materia de fuero, “por lo que será un trabajo intenso”.
Por lo pronto la propuesta para quitar el fuero constitucional al Presidente a partir de reformar el artículo 108 fue rechazada por el PRI y por el Verde, con el apoyo del perredista guerrerense, Sofío Ramírez (el mismo que pretendía el regreso de Ángel Aguirre al Gobierno de Guerrero), quien votó con ellos, a contracorriente de su bancada. Pero Ríos Piter y Torres Peimbert insistieron en que de inmediato se debe retomar ese punto y comenzar a dictaminar la minuta que está en el Senado sobre la reforma al 108 constitucional, sobre todo ahora que Peña Nieto ha dicho en Tecámac, estado de México que la aprobación del Sistema Nacional Anticorrupción representa un “esfuerzo inédito” de los tiempos recientes para realmente combatir y prevenir actos corruptos en el ámbito público y también “a veces, en el ámbito privado”.
Y es que el Presidente no puede ser –como ha ocurrido en los gobiernos priístas- un semidios intocable, cuyas decisiones, buenas o malas, son aplaudidas por su séquitos de aduladores.
El fuero, por lo tanto, debe desaparecer y someterse al escrutinio de la sociedad cuando incurra en actos que la lesionen.
 
Gobernantes.com

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