viernes, 4 de septiembre de 2015

En su pataleo, el PT clama apoyo… del PRI

Ciudad de México.- El Partido del Trabajo llegó a la LXIII Legislatura de la mano del PRD con seis diputados, sin embargo, no fue a su aliado a quien hoy recurrió el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, para buscar apoyo e impedir la disolución del organismo, sino al PRI.
Desde mediodía, Anaya ingresó al salón de plenos de San Lázaro y buscó afanosamente al coordinador de la fracción mayoritaria y partido en el gobierno, el priista César Camacho Quiroz.
Poco más de una hora, el también exdiputado federal y exsenador del PT, partido que el Instituto Nacional de Elecciones decretó la cancelación de su registro por no haber logrado el 3% de la votación nacional el pasado 7 de junio, dialogó con la “burbuja” priista.
César Camacho, sentado en su curul; a su lado Jorge Carlos Ramírez Marín, vicecoordinador de la bancada priista y, atrás de ellos, Enrique Jackson Ramírez, otro de los 16 vicecoordinadores del PRI, escuchaban a Alberto Anaya. A lo largo de una hora, Camacho Quiroz ni siquiera se dignó a ponerse de pie, y atendía a Anaya desde su cómoda curul de gastada piel.
Anaya, quien en 2006 y 2012 impulsó la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, y en 2012 formó el Frente Amplio Progresista junto con PRD y MC, pronto olvidó el distanciamiento que hubo con el partido en el gobierno desde que arrancó la pasada legislatura y de la cual él mismo formó parte.
El dirigente del partido que nació hace 25 años, el 8 de diciembre de 1990, con el lema “Unidad popular ¡todo el poder al pueblo!”, y cuya fracción parlamentaria desde que tuvo representación en la Cámara se ubicó en el piso uno del edificio B de San Lázaro custodiado siempre por las imágenes de Lenin, Mao Tse Tung, Carlos Marx y Federico Engels, se armó de paciencia y esperó y esperó.
Alberto Anaya mostraba varios documentos que traía en un sobre amarillo y hablaba con Camacho Quiroz, aunque más atento parecía Ramírez Marín. Luego, el coordinador priista se levantó de su curul y condescendiente atendió al petista.
Pasada la hora, Camacho Quiroz –acompañado de Ramírez Marín– se dirigió a la zona del PAN y algo consultó con su contraparte, Marko Cortés. Luego regresó a su lugar y Anaya se fue tras banderas para ahí hacer entrega de la documentación que lo acreditaba como usufructuario de una parte de las oficinas del piso 1 del salón B.
El secretario general de Cámara, Mauricio Farah, recibió los documentos y los 15 espacios, junto con una cocina y sala de juntas, pasarán a partir de esta Legislatura a ser ocupados por los 35 diputados que hoy tiene la quinta fuerza electoral de San Lázaro: Morena, el partido forjado por el tabasqueño López Obrador.
Alberto Anaya prefirió no acercarse al palco de prensa, de donde salían gritos y gritos de los reporteros clamando su presencia.
Uno de los priistas de la “burbuja” reveló al final de la sesión: “Se acercó a pedir apoyo. Extraño, ¿no? Antes nosotros se los pedíamos y ahora son ellos quienes recurren a uno ante la pérdida definitiva de su registro”.
La petición del petista hacia los priistas fue que durante el recurso de inconformidad que presenten ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el PRI les “eche la mano”. Por lo pronto, los poco más de 300 millones de pesos que el PT recibirá de aquí a diciembre de parte del Instituto Nacional de Elecciones se quedarán en resguardo en el organismo para que de ahí, en caso de cancelación definitiva, se salden las deudas que tiene el partido para luego hacer suyos todos los bienes en su poder, incluyendo vehículos, edificios y muebles.

Proceso

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