viernes, 19 de mayo de 2017

Ya no más cochinadas al interior del palacio

  • En “la guerra de lodo” entre Roberto Virgen y Octavio Perez Garay pierde el candidato del alcalde Manuel Rosendo Pelayo y gana el abanderado del pueblo
  • Las encuestas que están en poder del PRI estatal lo siguen ubicando en cuarto lugar
  • La opinión de la ciudadanía en general es que ya no quieran saber nada del nefasto PRI y menos de los lacayos de “chendo mentiras”
Ángel Bravo Martínez

La opinión pública enfoca su expresión en que no quiere saber nada de la estela de corrupción de quien ha sido copartícipe de los latrocinios en perjuicio del pueblo, Roberto Virgen es más de lo mismo, es molde de quien no supo darle valor a su palabra y de quien en cada rincón del municipio recibe el rechazo y desprecio popular por las malas políticas públicas de su administración, las cuales su cochinero han derivado en mayúsculos escándalos a nivel estatal, nacional e internacional.
Roberto Virgen ya cayó en la desesperación al saberse perdido , por eso ha tomado la bandera de que “Octavio Pérez merece estar en la cárcel junto con Javier Duarte por ser cómplice del saqueo de Veracruz y no defender a San Andrés para recibir 46 millones de pesos de participaciones federales que aún le adeudan”(¿¿¿:::????).
Octavio Pérez fue diputado local, no federal. O sea, todo un Juez de horca y cuchillo quien en más de dos décadas jamás se ha parado en los ministerios públicos y menos en los juzgados y ni siquiera imaginar, en los máximos tribunales.
El diputadito local suplente del PANAL y fallido candidato del PRI a la alcaldía, solamente a estas alturas de la contienda electoral, da patadas de ahogado.
Es simple, el tipo representa toda la estela putrefacta de corrupción de la actual administración fallida y mediocre, de la cual todo el pueblo se lamenta, los abusos de autoridad, los atropellos y vejaciones a la ciudadanía por parte de los empleados de confianza de Rosendo Pelayo, sin lugar a dudas que la factura la habrán de cobrar en las urnas el día de la elección.
En contra parte, la objetividad, la seriedad y el compromiso sólido de propuestas y ofertas reales, que han sido consensuadas con el pueblo mismo, por parte de quien fue elegido con la fuerza ciudadana para contender a la alcaldía, marca una diferencia abismal.
A Roberto Virgen, nadie le cree, jamás cumplió sus compromisos en estos 24 años de estar enchufado a la ubre presupuestal, nunca sirvió a los intereses del pueblo y si por el contrario existen pruebas irrefutables e infinidad de testimonios de su mal proceder como servidor público, todas sus propuestas y ofertas son fantasiosas, son de palabra y saliva.
En cada rincón del municipio los ciudadanos saben muy bien que Octavio Pérez ha dado resultados positivos, que es un hombre de palabra y que da cumplimiento cabal a sus compromisos. Eso marca, insisto, una abismal diferencia.

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