sábado, 27 de julio de 2013

Péndulo político

Emiliano Carrillo Carrasco

EL CINCHA DE UN PUEBLO:” HISTORIA ECONÓMICA, DE UNA CLASE DOMINANTE ESTRUCTURADA PARA MANTENER SOJUZGADAS A LAS DEMÁS CLASES EN UN TIEMPO DE VALIDEZ, AQUÍ NO LES IMPORTA EL COLOR DE PARTIDO YA QUE COAHABITAN SIN NINGÚN ESTIGMA.”  La tribu Global Educada para gobernar a sus pueblos con la acción de consolidar el modelo económico Neoliberal. Una de las académicas fundadoras de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM, fue la Dra en Economía, Florence Thalman, egresada de la London School of Economices (LSE), considerada entonces la mejor escuela de Economía Política del mundo moderno que continuaba con el pensamiento de Adam Smith, David Ricardo, Alfred Marshall, Joan Robinson y Keynes, la Dra. Thalman fue esposa del General Emilio Lozoya, chihuahuense, ambos padres de Emilio Lozoya Thalman, miembro de los Toficos, el grupo de los niños ricos y poderosos de la ENE, liderados por Carlos Salinas de Gortari y en donde participaban entre otros Manuel Camacho Solís, José Francisco Ruiz Massieu, Alberto Anaya, Guillermo Ortiz y Hugo Andrés Araujo.  Hoy consolidada en las ideas pragmáticas de Lula y Rouseff, Celso Furtado ahondaba más aun en la condicionante brasileña que planteaba las teorías del Sub-imperialismo, de los Estados Unidos”. Desde el  consenso de Washington, que, como el antiguo Pacto de Bucareli, donde está el plan nacional de desarrollo que lo marca nuestra carta magna. La violación del estado de derecho por acciones mediáticas de política, no nos lleva a un país de proyecto nación.
Los Neoliberales kakistocratas educados para saquear a su pueblo: Ernesto Zedillo Ponce de León, el Señor Presidente, “el bolerito”, el del error de diciembre de 1994, a decir de Carlos Salinas de Gortari, Zedillo, el heredero tras la desaparición intempestiva del candidato e injustificada de Luis Donaldo Colosio, a quien hicieron pocas pompas fúnebres, pero sí ceremoniales de epopeya, que elevaron a lo sublime, decir como aquel prócer rey negro, en el tablero del ajedrez gringo, siempre admirado por su tenacidad, Martin Luther King, Aquel Colosio que vio un pueblo con hambre, en suave discurso pronunciado bajo una inmensa cruz blanca, un 6 de marzo de 1994, Zedillo fue el causante del cambio de brújula. Aunado a la absorción de una Izquierda Neoliberal, incapaz de luchar por sus demandas de origen. Que siempre predominó entre los militantes el “programa máximo”, es decir, la lucha contra el sistema capitalista, la batalla contra el Estado y su gobierno al servicio de los grandes empresarios y de los EEUU; por el contrario, el “programa mínimo” era para nosotros simples demandas reformistas necesarias con el fin de animar al pueblo a defender sus intereses gremiales o económicos inmediatos y así convencerlos de defender sus intereses históricos o de clase explotada.
El objetivo de la izquierda era la formación ideológica y política de los militantes para que aprendan a diferenciar la lucha contra el capitalismo y las simples batallas locales o gremiales. Y pareciera que todas las izquierdas deberían convertirse en reformistas o socialdemócratas porque es el único lenguaje inmediatista que entiende el pueblo. Y si así fuera, entonces tendremos que aceptar en conformidad otros 100 o 200 años de miseria y explotación contra el 80 por ciento de los pobres de siempre Antes que él, todos los errores del pasado los cargaban los gobiernos salientes; un nuevo “maximato” brotó, y los errores del futuro, todos, serían del sucesor. Tras las ventas de garaje realizadas por Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, de 1982 a 2000, a los amigos y socios locales, y para los dueños de la aldea global. “Ha descubierto enormes yacimientos de gas natural barato.
Y no es ninguna sorpresa que esté eliminando barreras al mercado y está atrayendo, más que nunca, inversión global en las industrias automotriz, aeroespacial y de línea blanca. Las exportaciones de productos manufacturados desde México son más abultadas que desde el resto de América Latina en conjunto. Una de esas constantes consiste en que aquellos que controlan la vida económica de un país también suelen tener una enorme influencia sobre la política de Estado de ese país
EN LA TRANSICION POLITICA del 2000 con Vicente Fox, y volvió la cruz y la ignorancia de muchos generales a dirigir Palacio Nacional, un despachador de cajas de refrescos, iluminado con las dotes del sistema educativo nacional, fincado en propiedad privada, le bajaron el cielo, las nubes y las estrellas a su alcance y comenzó otro período de descomposición. 
EL PODER DEL ESTADO  entregado a las líneas de poder financiero (concesiones, saqueo, corrupción e impunidad pública del mismo poder en descomposición), su actuar estaría para llorar, creyó ciegamente en el adagio “repite miles de veces una mentira y la harás verdad”. Y resulta que, pese a su autoelogio diario, seis años de autocompasión, se le señala como el responsable de todos los desmanes que causaron la baja del ejército por batallones para alistarse en las redes de grupos dedicados al crimen organizado. Sus bandos causaron las muertes de más o menos, muchos más o muchos menos de cien mil muertos, no alcanzó el estrellato de las cifras de un millón de muertos en la Revolución Mexicana, pero si se dio un quite con las revueltas en Irak y Libia. El poder de los herederos de los Carlos Mexicanos, Carlos Hank González (t), Carlos Salinas de Gortari y Carlos Slim… ¿Habrá más Carlos? Si Marcos, el Subcomandante que reaparece en el escenario de Margaritas. En este siglo XXI Globalizado y cibernético en las redes de comunicación permiten a los gobernados interactuar en base a estos medios del lenguaje y comunicación. La aldea global en la mira nuestra nación en apropiarse del patrimonio nacional (petróleo, minas, bosques, costas) ante la sumisión del poder financiero capaz de comprar voluntades.  La soberbia y su estado de complejidad ha llevado al país del ex presidente Felipillo para Harvard, el Señor Presidente, el chaparrito que sufrió atentados, como sus antecesores José López Portillo y Miguel de la Madrid, quienes vivieron trifulcas en su residencia al estilo Palacio. Felipe Calderón era infatigable, y le decían el “camaleón”, acudía al dormitorio con el rostro enrojecido por el exceso diario de copas y amanecía en ceremoniales, listo y recuperado como un toro de lidia a proponer orden y éxitos. ¿Nunca? Reflejó cruda matutina. Se comía cruda la fruta, aunque fuera ponche, como todos. Acaso no es escandalosa la corrupción administrativa en la burocracia del país; Del Congreso parte todo

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