miércoles, 27 de enero de 2016

Escenarios

Inamovibles, Bermúdez y Bravo; el círculo del poder duartista
Por: Luis Velázquez

Veracruz, Ver.- 1.- Los familiares de 80 desaparecidos en Veracruz (desde luego son más) tomaron la Fiscalía General en Xalapa. Y con ONG reclamaron varias cositas, entre ellas, y por ejemplo:
La renuncia de Arturo Bermúdez Zurita a la Secretaría de Seguridad Pública.
Y la renuncia en base, entre tantas razones, a permitir la desaparición forzada como en caso de sus elementos policiacos con los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca.
Pero también por el repunte de homicidios y secuestros en la región de Orizaba.
Y, por si fuera poco, la alianza de policías con los carteles.
¡Ah!, también, juicio político a Javier Duarte, JD.
Pero, bueno, con todo, tanto Arturo Bermúdez como el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras son inamovibles.
Más fácil sería que un camello pasara por el hoyito de una aguja que la renuncia del par de duartistas.
Sabedlo, pues, príncipes y vasallos, como dijera el clásico, tanto Bermúdez como el Fiscal terminarán el sexenio.
Según advierte el politólogo Carlos Ronzón Verónica, entre Duarte, Bermúdez y Bravo Contreras, y de paso, Ramón Ferrari Pardiño y María Georgina Domínguez, hay demasiada complicidad para que cualquiera sea removido.
El cuarteto ligado a Duarte (Bermúdez, Ferrari, Gina y Bravo) están con él desde su campaña a diputado federal por el distrito de Córdoba. Ellos eran los únicos que creían en Duarte. Sus operadores políticos, electorales y mediáticos.
En el llamado sexenio próspero el cuarteto ha tenido un desarrollo ascendente, como la espuma, por encima, incluso, de ineficiencias manifiestas. Tal cual, más que colaboradores y/o empleados eficaces de JD, JD los protege porque se siente protegido por ellos. Se trataría, en todo caso, de una correspondencia.
2.- En cinco años con un mes y 26 días, el cuarteto se ha vuelto redituable para JD en la tarea de gobernar y ejercer el poder, a modo y satisfacción del Jefe Máximo, a pesar, incluso, de la protesta callejera.
Más aún, de empleados habrían mudado a socios y aliados, dice Ronzón.
Entre otras cositas, y por ejemplo, cómplices en los negocios, tanto en Veracruz, como en el resto del país y el extranjero.
Incluso, hasta en el manejo de dinero en los paraísos fiscales del mundo.
Y es que, dice el maestro, cuando resulta difícil explicar a la luz de la política la relación lógica entre un equipo de trabajo con su jefe, entonces, la única explicación está en el terreno ya del sentimiento humano, ya de la sicología, ya de la relación empresarial.
“En política hay cositas, asegura Ronzón, que van desde la complicidad hasta vínculos esotéricos”.
Más aún, la historia de Felipe Calderón Hinojosa se está reproduciendo con JD:
Arturo Bermúdez sería el Genaro García Luna del felipismo, quien nunca lo despidió a pesar de haber creado un país turbulento y revolcado.
Ramón Ferrari sería el Ernesto Cordero, incluso, manejando con fines inconfesables a sus bembones, mulatos, pescadores rudos, fogosos y negros.
María Georgina Domínguez la Alejandra Soto de Felipe Calderón, quien nunca la quitó y siempre la sostuvo.
Bastaría referir una circunstancia:
Mientras por un lado, y al momento, JD ha efectuado 82 cambios y enroques de funcionarios, Bermúdez, por ejemplo, es inamovible, el único en el gabinete legal que permanece desde el inicio del viaje sexenal, solo alternando con Érik Porres Blesa, secretario de Desarrollo Económico.
Es más, en tanto en la Secretaría de Finanzas y Planeación van seis titulares, y en la SIOP, cinco, y en la SEDESOL cuatro, y en la secretaría General de Gobierno otros cuatro, en Seguridad Pública continúa el mismo. Arturo Bermúdez, no obstante el Veracruz sangrante que ha construido.
Más aún si se considera que hasta el arzobispado de Xalapa ha levantado su voz al cielo para exigir la renuncia de Bermúdez, de igual manera como ahora los familiares de los 80 desaparecidos.
Bermúdez, como el cuento de Tito Monterroso sobre el dinosaurio, ahí sigue, imperturbable.
3.- En la lógica del profe los círculos del poder de JD operan así:
En primer lugar, el cuarteto anterior.
En segundo, sus “compañeros de proyectos”, aunque le hayan fallado para la mini, que incluso hasta con ese objetivo modificó la Constitución Política, a saber, Jorge Carvallo junior, Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva.
En tercero, sus amazonas.
Y en cuarto, el gabinete legal y ampliado, al que ha removido en 82 ocasiones, sin rendir cuentas a nadie, porque JD es el Estado. Veracruz, pues, reencarnado en su humanidad.
Los otros (Vicente Benítez, Gabriel Deantes, “El flaco”, etcétera) son sus compañeritos detractores.
Por eso, aunque Veracruz sangre con secuestrados, desaparecidos, fuego cruzado, muertos, asesinados y sepultados en fosas clandestinas, a JD le valdrá.
Es más, observa el politólogo, JD sería más feliz como secretario de Seguridad Pública que como gobernador, pues sus neuronas funcionan mejor como policía.
Mientras Bermúdez, el Fiscal, Ramón Ferrari y Gina le sigan produciendo, Veracruz podrá desmoronarse y nada pasará.
Ya podrán el arzobispo y los familiares de los 80 desaparecidos “tirar su espada en prenda” exigiendo la renuncia del titular de la SSP.
Bermúdez es el hermano mayor que JD soñó haber tenido.

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