Ante el asesinato del periodista Alejandro Leyva: unidad gremial, exigencia de justicia y participación institucional con las manos limpias
El asesinato de un periodista no debe ser una nota más, es un ataque directo contra un derecho que no nos pertenece solo a quienes ejercemos el oficio, sino a toda la ciudadanía. Cuando se asesina a un periodista, no muere solo una persona: se silencia, de facto, a una comunidad entera.
Así lo ha sostenido el Sindicato Nacional de Medios de Comunicación (SINMCO) desde que conocimos el homicidio del compañero Alejandro Leyva, y así lo hemos planteado en las mesas de trabajo con el Gobierno del Estado: la primera, el 24 de julio, con el Gobernador Salomón Jara Cruz; la segunda, el 28 de julio, con la Secretaría de Gobierno, la Coordinación de Derechos Humanos y la Coordinación de Comunicación Social. En ambas, nuestra posición ha sido la misma, la de exigir justicia y, al mismo tiempo, construir mecanismos que reduzcan el riesgo de que un crimen así se repita.
El Gobierno del Estado es el responsable indiscutible, por acción u omisión, de este asesinato y de garantizar la vida y la seguridad de quienes ejercemos el periodismo en Oaxaca, y tiene la obligación, no la opción, de investigar el homicidio del compañero Leyva hasta sancionar a los responsables materiales e intelectuales. Eso no está a discusión.
Pero el gremio tampoco puede exigir lo que no practica entre sí. Durante años, la división y el aislamiento frente a las agresiones han debilitado nuestra capacidad de respuesta colectiva. Ninguna autoridad puede proteger a un gremio fragmentado, y ningún mecanismo institucional sustituye la primera línea de defensa que debería ser la solidaridad entre compañeras y compañeros: compartir alertas, acompañarnos en momentos de riesgo, verificarnos entre pares antes de que la amenaza escale a agresión. Esta autocrítica no diluye la responsabilidad gubernamental.
Con base en el diagnóstico que el SINMCO documentó desde 2025 sobre el aumento de amenazas y hostigamiento contra periodistas en Oaxaca, entregamos al Gobernador la Propuesta Integral para el Comité Estatal de Atención y Protección Integral a Periodistas y Personas Comunicadoras de Oaxaca. Fue recibida positivamente, pero un gesto de apertura no es todavía una solución. Falta que se sumen las propuestas del resto de compañeras y compañeros del gremio, y que esa apertura se traduzca en acuerdos con responsables institucionales identificados, plazos concretos y resultados verificables públicamente.
En la mesa del 28 de julio planteamos ejes que no son negociables entre sí, sino jerárquicos y complementarios:
– Protocolos de seguridad claros, conocidos y aplicables antes de que ocurra la agresión, no solo después.
– La armonización de los bandos municipales de policía y gobierno en los 570 municipios, para que la respuesta de una autoridad local no dependa de si esa autoridad conoce o no sus obligaciones frente a la prensa.
– La instalación formal del Comité de Protección, con calendario de trabajo y mecanismos de rendición de cuentas.
Ninguno de estos puntos es un exceso. El Plan de Acción de la ONU sobre la Seguridad de los Periodistas y la Cuestión de la Impunidad, impulsado por la UNESCO, y los estándares de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH coinciden en lo mismo: la protección de periodistas exige marcos normativos claros, protocolos de prevención y mecanismos de sanción a la impunidad que funcionen de manera articulada, no aislada.
Oaxaca tiene la oportunidad y la obligación moral, dada la sangre ya derramada, de volverse referencia nacional en la construcción de ese mecanismo, en vez de sumarse a la lista de estados donde el asesinato de un periodista se diluye en el tiempo sin consecuencias.
En ningún momento de estas reuniones el SINMCO ha discutido temas relacionados a recursos financieros. Nuestra participación tiene un objetivo estrictamente ético y gremial: el esclarecimiento del asesinato de Alejandro Leyva y la construcción de condiciones reales de seguridad para el ejercicio periodístico.
Oaxaca tiene ocho regiones, y el riesgo que enfrenta un periodista en la Sierra Norte o en la Mixteca no es el mismo que el que enfrenta uno en la capital, por eso insistimos en un diálogo itinerante que escuche directamente a quienes ejercen el periodismo en el interior del estado, no solo a quienes tienen la posibilidad de sentarse en Palacio de Gobierno.
Al mismo tiempo, el SINMCO respalda el pronunciamiento del grupo #PeriodismoEnRiesgo: la exigencia de esclarecer el crimen de Alejandro Leyva y sancionar a los responsables materiales e intelectuales, la investigación seria de las amenazas contra otras compañeras y compañeros, y el rechazo categórico a que las mesas institucionales se usen para gestiones personales ajenas a los fines gremiales que las originaron.
Por ello compañeras y compañeros, hacemos un llamado a no convertir este asesinato en un episodio que se olvide en unas semanas, como ha ocurrido antes con otros colegas en otras partes del país. Debemos asumirlo como un punto de inflexión que exige más organización y solidaridad de nuestro gremio, y resultados verificables por parte del Gobierno del Estado, no solo buena disposición. La memoria de Alejandro Leyva, y la seguridad de quienes seguimos ejerciendo este oficio, no admiten otra cosa.
Sigamos adelante sin atacarnos entre nosotros. El adversario de la libertad de expresión no está oculto. Ya saben dónde está.
“Por la Libertad de Expresión y la Justicia Social”
Sindicato Nacional de Medios de Comunicación (SINMCO)







